¿ Cesó la horrible noche... para quién ?
Hay frases que deberían venir con traducción. Por ejemplo cuando escucho a ciertos sectores de las elites colombianas decir, con una sonrisa de alivio, que “cesó la horrible noche", me entra una curiosidad casi académica: ¿ De cuál noche estarán hablando ?
Porque si hacemos memoria, hubo una época reciente en la que un trabajador empezó a exigir un salario digno. ¡Que tragedia!
El campesino comenzó a hablar de tierra, productividad y oportunidades. ¡Que horror!
Al soldado raso se le reconoció un salario más justo por arriesgar la vida mientras otros opinaban desde una oficina con acondicionado. ¡Que escándalo!
La educación empezó a buscar a los jóvenes en territorios donde durante décadas ni siquiera había llegado el Estado. ¡Una verdadera calamidad!
Y, para completar el desastre, aparecieron otra vez los trenes como alternativa de transporte de carga. Imagínense ustedes: trenes transportando mercancía y no solamente recuerdos de lo que alguna vez fue Colombia.
Definitivamente, una época insoportable.
Pero quizás verdaderamente horrible fue otra cosa.
Tal vez la pesadilla consistió en que algunas familias descubrieran que el Estado no era una finca heredada, que los cargos públicos no eran títulos nobiliarios, que los hijos de siempre no tenían necesariamente que ocupar los mejores escritorios y que el erario no debía confundirse con la caja menor de los mismos de siempre.
Quizás eso fue lo que algunos entendieron como “la horrible noche".
Porque hay noches que son oscuras solamente para quien estaba acostumbrado a tener encendida la lámpara.
Para el campesino que nunca tuvo tierra, la noche fue de décadas.
Para el trabajador que apenas sobrevivía con su salario, la noche fue de décadas.
Para el joven de un barrio olvidado que nunca pudo acceder a educación superior, la noche fue de décadas.
Para quienes jamás tuvieron un apellido poderoso, una recomendación política o un amigo en el gobierno, la noche fue de décadas.
Entonces no deja de ser curioso que ahora algunos celebren el amanecer.
¿ Amanecer para quién ?
¿ Para el trabajador o para el privilegiado ?
¿ Para el campesino o para el terrateniente ?
¿ Para el estudiante o para quienes siempre pudieron pagar universidad ?
¿ Para el ciudadano común o para quienes hicieron de la contratación pública una tradición familiar ?
Porque si “cesó la horrible noche" significa que volvimos a una Colombia donde unos pocos deciden y muchos obedecen, donde el apellido pesa más que el mérito y donde el Estado vuelve a ser el botín de los mismos de siempre, entonces habrá que reconocerlo.
Si, señores, la noche terminó
Pero no necesariamente para todos.
Para algunos simplemente volvió a encenderse la luz de la oficina donde siempre hablan estado sentados.
Y mientras ellos celebran el amanecer, millones de colombianos quizás apenas están descubriendo que lo que para unos era una noche horrible, para otros había sido, por primera vez en mucho tiempo, un pequeño rayo de esperanza.
“𝗛𝗔𝗦𝗧𝗔 𝗤𝗨𝗘 𝗟𝗔 𝗗𝗜𝗚𝗡𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗦𝗘 𝗩𝗨𝗘𝗟𝗩𝗔 𝗖𝗢𝗦𝗧𝗨𝗠𝗕𝗥𝗘”
Hoy cierro esta etapa con una palabra que resume todo lo vivido: 𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮𝘀.
Gracias a los colombianos por confiar en su Policía; a cada mujer y hombre policía por servir con entrega, y a sus familias por acompañar este camino.
Asumimos esta Dirección con una convicción: ningún policía puede servir con grandeza si antes no es tratado con dignidad. Por eso trabajamos para transformar sus condiciones de vida y fortalecer sus capacidades.
Los resultados hablan: más de 17.000 patrulleros llamados a curso de ascenso, 23.335 auxiliares con salario mínimo pleno, la primera Universidad Policial de Colombia, mejores condiciones para nuestras familias y un seguro de vida fortalecido.
En seguridad: más de 136.000 capturas, 233 toneladas de cocaína incautadas, 91 secuestrados rescatados y cerca de $100.000 millones en extorsiones prevenidas. Y, sobre todo, logramos reducir en 42 % la muerte de nuestros policías frente al mismo periodo de 2025.
Hoy, la confianza ciudadana llega al 69 % de favorabilidad, el nivel más alto de la Policía Nacional en los últimos diez años.
Me voy agradecido y con la tranquilidad de haber servido con honor.
Porque los cargos terminan, los uniformes cambian y los nombres pasan, pero queda lo que hicimos por las personas.
𝗣𝗼𝗹𝗶𝗰𝗶́𝗮 𝘂𝗻 𝗱𝗶́𝗮, 𝗽𝗼𝗹𝗶𝗰𝗶́𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮.
𝗗𝗶𝗼𝘀 𝘆 𝗣𝗮𝘁𝗿𝗶𝗮.
#S2D
#Seguridad #Dignidad #Democracia
@jsanin Y los bogotanos le dieron tantos votos a un corroncho con plata para que sea presidente pero que los desprecia. Está demostrado, el fastidio que le tiene ese presidente a Bogotá que prefiere gobernar lejos de esa putería.