Que comprender a alguien nunca se convierta en la excusa para no limitar lo que te duele, por más que lo entiendas. La empatía con el otro es aceptar que delante tienes una persona distinta a ti, pero no es dejar de tenerte en cuenta tú
Es importante recordar que estar atravesando una mala época a nivel personal no es incompatible con relacionarte. Nadie merece aislarse por “estar mal” aunque nos vendan que para tener relaciones buenas es necesario estar en nuestro mejor momento. Que el amor propio no nace de la soledad, sino de un contexto en el que demuestren quererte, incluso cuando ni tú tengas fuerzas para hacerlo
Llamamos fuerte equívocamente a quien no vemos caer, frenar o llorar. Sin saber que el momento de mayor fortaleza de todo ser humano ocurre cuando, a solas, deja que le atraviese lo que le importa en la vida. Que ir de puntillas no es ser fuerte, es otra cosa
Lo importante no es ser ejemplar, reconocerte humano y cometer errores es algo natural. De expectativas ajenas no se vive.
Cambiar lo que reconocemos como errores es parte de crecer.
Pedir perdón una y otra vez pero hacer lo mismo una y otra vez no es una disculpa, es manipular. Arrepentirse genuinamente de algo implica responsabilizarse de ello, cambiándolo. Que no hay arrepentimiento real si se juega con la esperanza del cambio a costa del bienestar de quien espera lo que parece no llegar nunca y, además, sigue doliendo
Importante: las malas experiencias explican el comportamiento, pero no restan responsabilidad sobre el mismo. Que la vida puede tratarte muy mal y, aún así, decidir tratar bien a quien nada tuvo que ver con esto. La historia previa marca y predispone, pero ceder a ella es ya decisión propia. Nunca valdrá justificarse en lo vivido para evitar las consecuencias de lo que, ahora, haces que otros vivan