Llegas a una edad donde solo quieres estar al lado de un hombre que ya dejó atrás su etapa de niño, sin mentiras, estable, enfocado en él, en ti y en construir algo sano y duradero.
aspiro a la calma porque ya sobreviví demasiado tiempo al caos. Hoy entiendo que la paz no es un lujo, es una necesidad. Mi cuerpo merece descanso, mi historia merece cuidado y yo merezco aprender a quererme mejor.