Es muy extraño que a los presuntos asesinos de un empleado particular de la UDLA les den medidas sustitutivas, y al Alcalde Aquiles Álvarez le tengan en la cárcel de máxima seguridad de Ecuador, cuando es evidente quiénes son más peligrosos y quienes tendrían un mayor riesgo de fuga.
La Contraloría tiene su propio gato de Schrödinger: una cuenta por pagar al Estado que está prescrita y no prescrita a la vez — hasta que conviene abrir la caja.
Las sentencias 01803-2023-00414 y 09802-2022-01256 son claras: el perjuicio económico solo surge cuando la deuda prescribe. Únicamente ahí es legalmente posible dirigir la glosa contra quien debía cobrarla.
Pero para "curarse en sano", la glosa suele incluir a la vez a quien debía la deuda y a quien dejó de cobrarla.
Ahí está el vicio: se abre la caja dos veces y se pretenden dos estados contradictorios.
i) Si prescribió, la responsabilidad es de quien dejó que prescribiera.
ii) Si no prescribió, se exige al deudor principal.
Nunca las dos. El perjuicio del Estado solo admite un resultado — igual que el gato.
Blake Lively’s Met Gala Moment Was Deeply Tone-Deaf
Blake Lively showing up at the Met Gala this year, smiling like nothing happened, honestly felt surreal. Not in a good way. More like… are we all just expected to pretend the last two years didn’t happen?
Because that’s what it looked like. A reset. A clean slate. As if everything that went down with Justin Baldoni just evaporated the moment she stepped onto that carpet in a Versace gown.
And I’m sorry, but it doesn’t work like that.
You don’t get to be at the center of a situation that serious, with that much damage done to someone’s reputation, and then just reappear in full glamour mode like it was all some minor inconvenience. Whether people want to admit it or not, that whole situation left a mark. On him, on the project, and on how people see her now.
What makes it worse is the timing. Walking into one of the most visible events in the world right after everything wrapped up just feels… off. There’s no reflection in that. No pause. No sense that any of it actually mattered beyond being something to get past.
And then there’s the bigger issue. When something tied to a story about domestic violence turns into this kind of public spectacle, it cheapens it. It stops being about the message and starts being about ego, control, and image. That’s the part that doesn’t sit right.
You can call it strategy, you can call it PR, but to a lot of people it just reads as tone-deaf.
Versace dressing her? That’s their choice. But let’s not pretend fashion houses don’t pick sides when they do that. They know exactly what kind of attention it brings. Same with the Met Gala. They don’t “accidentally” invite people. Every name is a decision.
So yeah, people are going to question it. They should.
Because this didn’t feel like a comeback. It felt like someone stepping right back into the spotlight without acknowledging the weight of what just happened. Like the expectation is that the audience will move on simply because she has.
Not everyone will.
And honestly, they shouldn’t have to.
PS: That’s the only soundtrack that actually fits that red carpet. moment.
La cuencana Sandra Cordero Gárate fue nombrada jueza de la Corte Constitucional del Ecuador, tras la renuncia de Raúl Llasag Fernández, aceptada por el Pleno este 4 de mayo de 2026.
La decisión se adoptó con base en la normativa vigente y fue comunicada por el presidente del organismo, Jhoel Escudero Soliz, quien notificó a la jueza elegible para su incorporación.
Cordero Gárate, quien se desempeña como jueza en la Corte Provincial de Justicia del Azuay, formalizó su aceptación al cargo, condicionada a la concesión de una licencia sin remuneración por parte del Consejo de la Judicatura.
En su pronunciamiento, la magistrada expresó su compromiso con la defensa de la Constitución y el Estado de derecho, mientras que el juez saliente continuará en funciones hasta que se concrete la posesión oficial de su reemplazo.
#SandraCordero #CorteConstitucional #Cuenca
Hay algo profundamente humano —doloroso, incluso— en el ejercicio del derecho constitucional. Uno entra a esta rama del derecho creyendo que estudia normas; pronto descubre que en realidad estudia fragilidades humanas, asimetrías de poder y la soledad del ciudadano frente al Estado.
La Constitución, con sus garantías y sus principios, no es un texto para momentos de estabilidad. Es un escudo para cuando “el mundo colapsa”. Cuando la administración te desvíncula del trabajo siendo vulnerable, cuando el policía abusa, cuando el juez actúa con displicencia, cuando una autoriad destruye derechos con una simple omisión. Ahí —justo ahí— aparece la Constitución como un puente invisible entre la dignidad humana y el poder que amenaza con aplastarla.
Desde que empecé al litigar en el ambito constitucional, me he dedicado a activar esas garantías: acción de protección, hábeas data, extraordinaria de protección, acciones de incumplimiento… no como rituales procesales, sino como mecanismos de supervivencia jurídica. He visto cómo un fallo bien dictado puede devolverle a alguien la vida, la honra, el empleo, la libertad, la salud, el acceso a la educación o incluso la paz.
Pero en esa misma experiencia se revela una paradoja inquietante: muchas de las personas que han sido protegidas por la Constitución, más adelante, piden que la Constitución sea desmontada.
Personas que extendieron la mano y encontraron o intentaron tener refugio en una acción de protección, hoy dicen que la Constitución “es demasiado garantista”.
Ciudadanos que ganaron una acción de protección para declarar una violacion Costuticional, ahora reclaman que “hay que recortar derechos”.
Personas que salvaron su trabajo, su reputación, su tranquilidad gracias a las garantías, hoy repiten que “la Constitución debe ser simplificada” o “limitada” porque, en su imaginario, esa limitación solo afectará a otros.
Esa contradicción no es anecdótica, es estructural, y revela tres verdades sobre la naturaleza humana frente al poder.
La gente quiere derechos cuando está en riesgo, no cuando está cómoda. Cuando el Estado golpea, todos buscan garantías. Cuando pasa el peligro, muchos vuelven a la comodidad de la narrativa punitiva: “que los jueces sean más duros”, “que haya menos controles”, “que se limiten las garantías”.
Como si el derecho fuera botiquín, no arquitectura.
Como si la Constitución existiera solo cuando les conviene.
El poder siempre seduce más que los principios.
Es más fácil identificarse con el que manda que con el que sufre. Es más fácil pedir castigo que pedir límites. Es más fácil creer que las garantías “estorban”, que entender que son la única barrera civilizatoria contra la arbitrariedad. El derecho constitucional exige un nivel de conciencia que a veces no se enseña, es decir, que lo que protege a los otros, también te protege a ti; que lo que criticas hoy es lo que mañana podría salvarte.
La memoria jurídica es corta, pero el daño de desmontar derechos es largo. El problema no es que la gente olvide que la Constitución los tuteló y protegió. El problema es que ese olvido tiene efectos reales porque limita la defensa de quienes mañana la necesitarán, abre la puerta al abuso estatal, fomenta el autoritarismo emocional, reduce la capacidad del derecho para contener la violencia del poder. Una Constitución sin garantías no es Constitución, es un adorno para ceremonias.
Esto no es una crítica a aquellos que un dia usaron esas herramientas contenidas en la Contitucuon, ni a las personas que cambian de opinión cuando se sienten seguras. Es una reflexión sobre lo profundamente humano que es olvidar el peligro cuando ya pasó. Pero también es una advertencia ética que si desmontas la Constitución porque hoy no la necesitas, mañana no tendrás cómo reclamar cuando el poder te alcance y te aplaste.
Por eso, seguiré litigando y enseñando garantías. No porque crea que la Constitución es perfecta, sino porque creo profundamente en la dignidad humana que protege.
Varias cosas que decir y analizar sobre una de las cuatro preguntas enviadas por el presidente de la República a la Corte Constitucional, que tiene como finalidad enmendar la Constitución para que los jueces de la Corte Constitucional puedan ser objeto de enjuiciamiento político.
Abro hilo con la explicación y algunos cuestionamientos a la propuesta ⬇️
La independencia de la justicia y la de @CorteConstEcu es un pilar de la democracia.
La @CorteConstEcu no es responsable de la gestión de los otros poderes estatales.
No entenderlo, o fingir no entenderlo, es una ofensa a lo que costó llegar a un estado de derechos.
Y aunque resulta ser lo menos importante, pues siempre habrá voces meretrices, hoy, para muchos, ha quedado claro quiénes se han prostituidos diciendo lo que no es verdad.
@JayManUtd77@felipeleon88 Si no vale síguele un visto bueno y no le pagas nada por negligente o mal trabajador pero si te levantas y te dio la gana de botarlo entonces tienes que indemnizarlo. Eso en lo privado. En lo público te botan y no recibes ni medio centavo.
MI COLUMNA DE HOY
¿Se debe sancionar a una criatura por dibujar?
¿Existe la posibilidad de que alguien de 19 años esté preparado para ser legislador?
¿La "prohibición de regresión de derechos" es un cáncer normativo?
¿Deberían haber requisitos para acceder a ese cargo?
Hablemos claro. Hablemos sin miedo.
Hoy es tu día, @domserranook , así que una vez que terminaste la escuelita y te alfabetizaste, lee, para ver si entiendes 👇🏻
En este país al servidor público que no tiene nombramiento lo matan dos veces:
Primero lo despiden de forma unilateral cuando al patrono (Estado) le da la gana, sin derecho a indemnización. Y luego, cobrar la liquidación que por ley corresponde, se convierte en un calvario.
Funcionarios a los que hay que perseguir y rogar para que firmen y despachen una montaña de documentos, y luego, como si el empleado desvinculado no tuviese necesidades, aparte de haber perdido el empleo, la dicen que la liquidación le saldrá en 6 meses.
¡Indolencia total!
La @CorteConstEcu fue clara: la aceptación de la acción extraordinaria de protección propuesta por González NO puede afectar le designación que el @CpccsEc haya hecho respecto del superintendente de Bancos. ¿De dónde saca la liga azul que podía volver a González al cargo? La Corte deberá iniciar la fase de seguimiento de este fallo y hacer lo que el @TCE_Ecuador no ha hecho: destituir a la liga azul.