La reciprocidad es un pilar esencial en cualquier relación sana. Pero la reciprocidad no consiste en recibir exactamente lo mismo que das. Cada persona tiene una historia y, por tanto, conductas distintas que desembocan en maneras diferentes de demostrar amor. Lo recíproco habla de calidad y no de cantidad, porque asumimos la diferencia pero sabiendo que los valores que nos mueven hacia el otro sí que son idénticos. Y de eso se trata
Todo ser humano hace daño, se equivoca, repite patrones, se choca contra la misma piedra y promete aunque a veces no cumpla. Nadie es perfecto y las relaciones avanzan bajo ensayo y error. La diferencia es que hay personas que se responsabilizan y cambian y otras muchas que escapan de hacerse cargo de sus errores y piden movimientos al otro sin ellas hacer ninguno. El problema no es fallar, el problema es que lo haga quien carece de valores y de valentía para sostener su propia incomodidad. Y así construir es inviable
Mi amiga trabaja en emergencias desde hace 10 años.
Empezó joven.
Nada la altera ya.
Ha visto de todo.
Accidentes graves.
Infartos masivos.
Personas inconscientes, sangrando, al límite.
Un día le pregunté
qué pacientes nunca se olvidan.
Se quedó callada.
Después dijo:
“No son los politraumatizados.
Ni los que llegan sin reaccionar.
A esos los atiendes.
Actúas.
Sigues.”
Los que se quedan contigo
son los que entran caminando.
Una mujer joven.
Tranquila.
Bien arreglada.
Dice:
“Solo me duele un poco el pecho.”
Un hombre que llegó solo.
No quiso llamar a nadie.
“No quiero molestar”, dijo.
Una mamá que pidió permiso
para mandar un audio rápido.
“Es solo para avisar”, dijo.
Todos repitieron la misma frase:
“Pensé que no era nada.”
Tenían planes.
Citas.
Pendientes.
Mensajes que mandar.
Personas que ver.
Algunos no salieron.
Mi amiga dice que eso es lo que más pesa.
No el caos.
No la sangre.
Sino la normalidad.
Personas comunes
en un día común
pensando que había tiempo.
Desde entonces, cada vez que minimizo algo,
me acuerdo de esto.
La vida no siempre avisa fuerte.
A veces susurra.
Si este texto te hizo detenerte un segundo,
no lo ignores.
Guárdalo.
Y escúchate más.
La tripulación de cabina me confirma que han cambiado de avión hace unos dias y que VUELING debería haberme informado del cambio por mis asientos. Reclamo a vueling y me dicen que no van a hacer nada.
Yo creo que una de las cosas que peor llevo en sanidad es la gente quejandose y tratando mal al personal por ser poco personal trabajando. ¿De verdad creen que cualquier sanitario querria trabajar bajo mínimos con un ratio de pacientes alto?
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El día que en este país se tomen en serio la contaminación cruzada y las alergias e intolerancias alimentarias, hago una fiesta.
Si anunciáis comida “free gluten”, aseguraos de que lo sea porque sino pasan estas cosas.
“Mamá, me siento muy mal, no sé si decírtelo, pero tres niños de mi clase, me tratan muy mal desde hace un año, me cogen a la fuerza, me arrastran por los brazos y piernas, me quitan las bragas y me arañan la vulva y la vagina, me meten arena en la boca y me tiran muy fuerte, muy fuerte, del pelo y me lo arrancan. Yo no quiero ir más al cole”. M. 6 años.
La brutalidad no parece tener límite. Cada vez más precoces. Niños de 6 años sin ningún tipo de empatía ni compasión por una compañera suya de clase con la que se ensañan, agreden y vejan durante meses. El director del colegio trató de convencer a la madre para que no denunciara.