Viejo renegado, menos mal estas con Ema, me rompería el alma saber que nadie esta escuchando tus mil anécdotas repetidamente.
Me duelen y los extraño de la manera mas silenciosa pero terrible con la que uno puede vivir.
Cómo es el duelo; un día estás en tu cuarto doblando ropa muy tranquilamente y, de repente, estás en llanto porque no entendés por qué la vida te hizo pasar por eso.