Observo detrás del mostrador a la mujer que murmuraba mirando el escaparate y decidió salir a abrir la puerta:
–¿Verdad que se le antoja un mordisco, señorita? No sé lo piense más. En la Suculencia Pecaminosa, la primera consumición es siempre gratis.
Hubiera dicho que no. Pero me encanta tu actitud. Tendré que bailar mucho esta noche para justificarlo, lo cual entra exactamente en mis planes. Gracias –dijo tras quitarse los anillos para coger el pedazo de carne–. La verdad es que a mí también me gusta cocinar. A tu salud.
@DxubleCutlass Es verdad que vives en mitad del mar –dijo con una leve sonrisa–. Tiene que serlo para que haga falta presentarme. Me llamo Evelynn, Will. Medio mundo vibra con mis melodías y las de mis compañeras. La otra mitad no tiene internet ni radio, supongo.
Ja! Un barco, por más que avance, nunca genera la misma sensación de velocidad. Está bien eso del aroma del mar, pero soy un animal de ciudad, una bestia del asfalto. Prefiero el rugido del motor de mi vestía mecánica, como la llamáis. De hecho, me parece un nombre genial.
─ ¿Quién necesita esa bestia mecánica cuando puedes saborear la fragancia del mar, bañarte en tormentas y vociferar tu libertad a los cuatro vientos?─
Un barco os favorecería más, señorita.
@Crepvscvlvm Con las palizas que os pegáis a entrenar, os debería estar permitida cualquier cosa que no esté sumergida en queso o frita en mantequilla. Yo cocino con poca grasa, para empezar. No me gusta tener que compensar luego.