A los quince años, mi vida cambió.
Empecé a grabar mi primer disco. Un sueño que llegó muy pronto… quizá demasiado pronto para entender todo lo que venía.
Todo se hizo muy grande: los escenarios, los viajes, las decisiones. Y sentí que tenía que poder con todo, aunque no tocara. Sin darme cuenta, dejé a un lado quien era.
Hasta ahora. Hoy siento que puedo soltar esa máscara… y volver a disfrutar. He aprendido a quererme más, a entender mis cicatrices… y a agradecer todo lo que me ha traído hasta aquí.
Y eso es “Quince”. Un álbum que me reconecta conmigo… y con la mujer que soy.
Y ahora sí… empezamos de nuevo. Con la ilusión de la primera vez.
Mostrar tu vulnerabilidad es lo único que te mantiene a salvo. Si no enseñas dónde te duele no sabes quién cuida de verdad de tus heridas. No lo olvides
Y la moraleja de La Reina del Flow 3 es: nunca, JAMÁS, bajo ningún concepto se pide continuación de series que terminaron en su momento como debían terminar.