Le dimos vuelta una semifinal del mundo a Inglaterra en 7 minutos, sobre la hora, metiéndolos en un arco, con el parche de campeón en el pecho y con Messi jugando con el alma. No hay más que esto, boludo. Vivimos historia
Nunca se verán tantas piñas en un partido como el día miércoles contra Inglaterra. Desde la previa hasta el post habrá peleas. A los que estén allá, estén a la altura.
La única, pero la ÚNICA tarea que tienen los afortunados que van a estar el sábado en Kansas:
Aprenderse esta letra (si aún no lo hicieron) y cantarla con el alma.