Y aún más importante. Carta para mi abuela, porque aunque ya no puedas ni leerla ni escucharla. Mereces estas palabras, palabras de perdón por “rendirme”, perdón por no continuar para mi madre, pero ya no logro conciliar una vida sin ti, sin tu amor, sin tu voz, sin tu olor.
Y a mis queridos gatos y perros; espero su vida a mi lado haya sido grata, espero sintieran todas las veces que me desviví por ustedes y alimentarlos. Los querré siempre por esta y todas mis vidas.
Y en esa carta de despedida, la vida si fue buena y tranquila para mí. Conocí personas, comidas, lugares que siempre me harán sentir un pedazo de paz. Pero, ninguna de esas cosas fue suficiente para evitar lo inevitable, para evitar lo que había venido esquivando por años.
Y pues me queda muy claro que no eres perfecta, pero
no creo que tengas que serlo para ser una persona extraordinaría. No quiero que olvides que, al menos para mí, eres algo excepcional.