«Aprendan de Mí , que Yo soy manso y humilde de corazón». — Mateo 11:29.
Reflejar la imagen de Cristo es renunciar diariamente al «yo». Es vaciarse de privilegios, de derechos, de todo aquello que el «yo» quiere reclamar para sí. Cristo se hizo siervo, lavó pies, dio su vida y nos llama a hacer lo mismo unos por otros.
En esta semana 11, nos unimos para pedirle a Dios que el «yo» muera, para que el Espíritu pueda formar en nosotros la imagen de Cristo.
Ora con nosotros.
Moisés advirtió contra la dureza de corazón en el desierto. David lo repitió 500 años después. El autor de Hebreos lo volvió a decir, y hoy continúa la misma advertencia de parte de Dios en contra de la incredulidad humana. En este mensaje el pastor Miguel expone Hebreos 4:1–11 para recordarnos que el reposo que Dios prometió sigue abierto, pero que hay una sola manera de no alcanzarlo: oír sin creer, y creer sin obedecer. ¿Estás entrando en ese reposo, o solo estás de paso por la palabra?
📌 «Su voz, mi fe, mi obediencia y Su descanso: un solo tapiz»
Hebreos 4:1–11 | Pr. Miguel Núñez
Puedes ver este sermón aquí: https://t.co/1TtkZBH308
Unámonos en oración por el pueblo de Venezuela tras los terremotos ocurridos ayer. Roguemos al Señor que extienda Su misericordia sobre cada familia afectada; que consuele a quienes enfrentan temor, pérdida o incertidumbre; y que fortalezca a los heridos y a todos los que hoy necesitan auxilio.
Oremos también por los rescatistas, médicos, autoridades, iglesias y voluntarios que sirven en medio de esta emergencia. Que Dios les conceda sabiduría, fuerzas y compasión para responder con diligencia y amor ante el sufrimiento de tantos.
En momentos como este recordamos que nuestra esperanza no descansa en la estabilidad de la tierra, sino en el Dios eterno, quien gobierna sobre todas las cosas y está cercano al quebrantado de corazón.
«Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmo 46:1).
Señor, ten misericordia de Venezuela. Trae consuelo, provisión, protección y paz.
«Como Yo los he amado, así también se amen los unos a los otros». — Juan 13:34
El mandamiento no es nuevo en su forma, sino en su medida. Cristo no nos llama simplemente a amar al prójimo —eso ya estaba en la ley—. Nos llama a amarlo como Él nos amó: sacrificialmente, hasta dar la vida. Y ahí está el problema: el «yo» no ama, el «yo» quiere ser amado.
En esta décima jornada de ayuno y oración, nos unimos para pedirle a Dios una sola cosa: que pueda morir ese «yo» en nosotros, para que el Espíritu que mora en nosotros pueda vivir la vida de Cristo a través de nosotros y amar como hemos sido amados.
Ora con nosotros. Ama sacrificialmente, como fuiste amado.
No hay una sola promesa de Dios que quedará sin cumplimiento. Ni una. Pero debes seguir esperando en Él. Atesora las Escrituras. Abraza las promesas que son tuyas en Cristo por causa de tu unión con Él, porque ellas encienden la llama de nuestra pasión por Jesús, aun en medio del dolor, y nos ayudan a vivir con esperanza.
Dios no desperdicia nada: ni una lágrima, ni una oración aún no respondida, ni una espera prolongada. Aunque aquello que anhelas parezca no llegar, Dios está usando cada circunstancia para anclar tu corazón en lo eterno.
Te invitamos a ver la charla «Glorificadas a Su imagen», predicada por el pastor Sugel Michelén como parte de la Conferencia EZER: «Mujer, reflejo de Su imagen», disponible aquí: https://t.co/Kg3hcOhuGw
Cuarenta años de maná, de nube de día y fuego de noche. Cuarenta años de la mano de Dios presente y visible. Y aún así, ese pueblo nunca lo vio.
📌 ¡Alerta! Ignorar la gracia de Dios endurece tu corazón — el mensaje de este domingo nos recuerda que la ingratitud no es solo una falla del carácter; es el camino más silencioso hacia un corazón que ya no puede escuchar a Dios.
El Pr. Miguel Núñez nos expone Hebreos 3:7-13 con una urgencia que el mismo texto exige: hoy es el momento de responder. No mañana.
Haz clic aquí para verlo: https://t.co/Kty4o9gLR6
pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Isaías 40:31
Lo más importante que han hecho esas manos es entrelazarse para hablar con Aquel que te amó… incluso antes de que ella te conociera. Porque detrás de las manos que más te han amado, hay un Dios que siempre la ha escuchado.
Gracias mamá. Gracias Dios.
Feliz Día de las Madres
Cuando le pedimos al Señor que, a través de Su Palabra, nos muestre la realidad de nuestro ser, lo primero que va a ocurrir es tristeza en nuestro corazón, porque vamos a descubrir quiénes somos en realidad: pecadores necesitados de la gracia de Dios.
La buena noticia es que esa tristeza es el punto de partida para disfrutar de la gracia de Dios, pues la Palabra que ilumina la realidad interna de nuestro corazón, al mismo tiempo, nos habla de la provisión que tenemos en Cristo Jesús.
Por eso el salmista declara: «De tristeza llora mi alma; fortaléceme conforme a Tu palabra» (Sal. 119:28).
—Adaptado del sermón «De la debilidad a la fortaleza, segunda parte», predicado por el pastor José «Pepe» Mendoza, basado en el Salmo 119:28–32, como parte de la serie «El Señor espera una meditación sincera», disponible en nuestro canal de Youtube: https://t.co/t5PygqV5U4
Cada año, cuando celebramos el Día de las Madres, muchos pensamos en flores, llamadas, fotografías familiares o reuniones especiales. Pero más allá de las tradiciones, esta fecha nos brinda una oportunidad profundamente espiritual: detenernos y agradecer a Dios por el regalo de una madre.
Puedes leer este artículo que se titula «Gracias a Dios por Mamá» que contiene siete razones bíblicas para agradecer el regalo que son nuestras madres, escrito por el pastor Luis Méndez.
Haz clic aquí para leerlo: https://t.co/RVU6Kqz2bL
La oración extraordinaria no es la que sale de la boca de un cristiano extraordinario, sino la que brota de la Palabra de Dios, entra al corazón del creyente y sale de sus labios como un clamor. Cuando Elías declara que los cielos se van a cerrar y que no caerá una gota de lluvia hasta que él diga, no está actuando por cuenta propia, sino anunciando lo que ya había brotado de los labios de Dios; su oración no creó el propósito de Dios, sino que se sometió a él (ver Dt 11:16-17; 1 R 17:1-24). La oración extraordinaria no busca cambiar la voluntad de Dios, sino alinearse con ella en sumisión a Su Palabra.
Cuando oramos desde nuestros deseos, le estamos pidiendo a Dios que se alinee con nuestros planes. Cuando oramos desde Su Palabra, le estamos pidiendo que nos alinee a nosotros con los Suyos.
Adaptado del sermón «La oración extraordinaria de un hombre ordinario», predicado por el pastor Fabio Rossi, basado en 1 Reyes 17, disponible en el canal de YouTube de Ministerios Integridad & Sabiduría: https://t.co/dtKLgtOGl1
«El ayuno y la oración rara vez ocupan un lugar central en la vida espiritual de los creyentes de hoy. No porque la Biblia los ignore al contrario, los menciona con notable frecuencia a lo largo de ambos Testamentos, sino porque vivimos una espiritualidad cada vez más centrada en el «yo» y en lo inmediato».
Puedes leer este artículo «El ayuno en la Biblia: una disciplina olvidada» escrito por el pastor Miguel Núñez (@PastorMNunez).
Haz clic aquí para leerlo: https://t.co/Yog6TEBhaP
Hay una diferencia entre abrir la Biblia por costumbre y abrirla porque algo en ti simplemente no puede continuar sin hacerlo. El salmista no describe un hábito religioso bien administrado; describe a un alma que ya ha probado del agua que sacia, y por eso puede anhelar con esa intensidad. El hambre presupone que ya se ha comido. La sed presupone que ya se conoce el agua.
Si hoy la oración sabe a silencio y la Biblia parece lejana, la pregunta no es si has fallado. La pregunta es si todavía tienes sed. Y la sed misma es evidencia de que Dios ya está obrando en ti.
Esta semana oramos para que el hambre por Dios vuelva a ser la marca de nuestras iglesias: por arrepentimiento genuino, por sed de Su presencia, por amor renovado a Su Palabra y por creyentes que no puedan vivir sin ella.
¿Qué significa ser verdaderamente humano? La conclusión del libro de Eclesiastés es sencilla: es vivir delante de Dios en dependencia de Él, bajo Su autoridad, haciéndolo todo para Su gloria.
¿Cuándo fue la última vez que revisaste si sigues en el lugar correcto?
En medio del ruido y las distracciones del día a día, la Palabra nos llama a algo urgente: prestar atención. Este domingo el pastor Miguel Núñez nos lleva a Hebreos 2:1–4 para recordarnos que el mayor peligro no siempre es el rechazo abierto a la verdad, sino el desvío silencioso y gradual.
Servicios a las 9:00 a.m. y 11:45 a.m. en #LaIBI
Únete a la transmisión en vivo: https://t.co/S1uE0uLpsG
Únete a este tiempo corporativo de ayuno y oración, y usa estos motivos como guía de intercesión.
Oremos por:
Un genuino arrepentimiento por los años en que hemos tratado la oración como un recurso de emergencia, en lugar de considerarla el idioma natural de nuestra comunión con Dios.
Que el Señor nos dé hambre de Su presencia, no solo de Sus respuestas.
Que la oración deje de ser el momento de apertura de las reuniones y vuelva a ser el centro de la vida de la Iglesia, como en Hechos 2:42.
Que el Señor suscite en cada congregación un grupo de creyentes que oren sin cesar, como hizo la iglesia de Jerusalén por Pedro en Hechos 12:5.
Que el Señor convenza a Su iglesia de que toda estrategia, todo ministerio y toda predicación son ruido sin el poder que solo viene por la oración.
Que Dios despierte un espíritu de oración en toda la iglesia hispanoparlante, con un mismo clamor y un mismo propósito.
Que Dios conceda unidad entre las iglesias de la región: que podamos orar juntas, unánimes, sin que las diferencias secundarias nos fragmenten.
Intercediendo por la iglesia en el mundo Hispano.
INVITACIÓN
SEMANA #1 del 22/4 al 28/4.
Tema Central : Que Dios levante un movimiento de oración en todas las iglesias del mundo Hispano:
- Que Dios nos conceda hambre por la presencia del que bendice y no por sus bendiciones.
Por un grupo de creyentes en cada iglesia que oren fervientemente como hizo la iglesia de Jerusalén por Pedro en Hechos 12:5.
• Para que el Señor convenza a Su iglesia de que toda estrategia, ministerio y predicación sin el poder que viene de arriba son simples ruidos.
- Por arrepentimiento por haber convertido la oración en un ejercicio para devengar beneficios en vez de ser nuestra manera de intimar con Él.
• Para que Dios conceda unidad entre las iglesias de la región: que podamos orar juntos, unánimes, sin que las diferencias secundarias nos fragmenten.
El temor puede dominar o transformar nuestra vida espiritual. Este artículo explora, a la luz de la Palabra de Dios, la diferencia entre el temor humano que paraliza y el temor reverente a Dios, que conduce a la sabiduría, la obediencia y la libertad en Cristo.
Lee nuestro artículo «El temor que paraliza y el temor que transforma» extraído del podcast Mujer para la gloria de Dios junto al pastor Joel Peña.
Haz clic aquí para leerlo: https://t.co/FzOclCvOSF
Te invitamos a ser parte de un tiempo especial de ayuno y oración, uniéndote a nosotros cada semana, para que, siguiendo el ejemplo de la iglesia primitiva, que perseveraba unánime en oración (Hch. 1:14; 2:42; 12:5), busquemos al Señor con humildad y arrepentimiento.
Esta semana iniciamos pidiendo por un mover de oración en todas las iglesias hispanohablantes: que el Señor despierte nuestros corazones, nos transforme, nos lleve al arrepentimiento y haga una obra especial en medio de Su pueblo.
Mat. 26:41; Ef. 6:18; 1 Tes. 5:16–18
La mejor manera de glorificar a Dios es vivir en consonancia con Su voluntad, y para eso se requiere sumisión, la cual solo se logra muriendo a nosotros mismos. Tristemente, la única criatura que se opone a los propósitos de Dios es la que fue hecha a imagen de Dios.
La creación entera fue hecha para adorar y glorificar a Dios. Y si la creación inanimada lo hace, nosotros, que tenemos la imagen de Dios y el Espíritu Santo morando en nosotros, debemos hacerlo aún más, pues Él nos diseñó y nos escogió para la alabanza de Su gloria.
— Te invitamos a ver el sermón «Cristo: Señor de toda la creación», predicado por el pastor Miguel Núñez, basado en Hebreos 1:1-3, 10-12, como parte de la serie «Cristo: la gloria de los siglos».
Haz clic aquí para ver este sermón: https://t.co/kCRNVIjkFQ