El sábado a la mañana es el momento de mayor plenitud del ser humano. Ya sea de hedonismo, profesional, lucidez, deportivo, creativo, productivo, analítico, etc, etc. Desperdiciar el sábado a la mañana durmiendo es una tragedia: aprovecharlo es menester.
no digo nada nuevo, pero q bajon q haya cosas q ya no voy a poder hacer nunca. simplemente se pasó la vida y ya está. la unica q voy a tener. y ya está. arriba ese martes