Para ser ungido, Dios no te elige por las habilidades que tengas. Él busca un corazón humilde y dispuesto a ser moldeado. Todo lo demás va floreciendo desde un corazón conforme al corazón de Dios.
No podemos sorprender a Dios pero si mover Su corazón. Dediquémosle tiempo de calidad como nunca antes y veremos Su gloria. Adoremos con nuestra vida entera y busquemos Su voluntad sobre todas las cosas.
Apreciemos los procesos porque nos irán moldeando hasta ser la obra que Dios quiere formar. ¡No despreciemos nuestro presente porque será un fundamento para ver las promesas de Dios cumplirse en nuestras vidas! Los procesos duelen pero la uva no da su jugo si no es exprimida.