Pestañea varias veces, observando a Zoe desde su diferencia de alturas; su can, tranquilo, descansa en el suelo.
—Digamos que estoy afectada por las Islas de la Sombra —intenta responder de forma escueta y así, resolver su duda—, todos estamos algo locos. Pero supongo que las
Puchero hizo. Quería probarlo aunque no fuera cereza. Aunque ahora quiere saber por qué se la toma.
— ¿Por qué te la tomas? ¿Estás algo loca? No te ves loca. ¿Acaso una criatura extra dimensional te susurra cosas malas en tu oído?
Con la boca colocada alrededor del orificio de la poción, observa a la muchacha. Niega con su cabeza, y se lo acaba de un trago.
—Es medicina, pequeña —dice, con amabilidad—, para mi cabeza. No te gustaría.
El acento shurimano es fuerte, aunque habla bien el común.