El grupo de exploración tomó su propio rumbo y él como doncella despechada los despidió agitando un pañuelo imaginario.
El doctor fue con ellos en caso de emergencia, pero incluso quedarse en donde habían aparecido era peligroso. Por eso, una vez estuvieron solos, se volteó con
Está sentado con las piernas cruzadas mirando al pasillo por el que deben ir a explorar.
Tan solo mirando.
Pensando y mirando.
¿Allá estará aquello que busca?
Quiere ir…
Su mirada está fulminando a Huggin cuando Red se le asoma en el campo de visión obligándole a romper el contacto.
Escucha, su mirada baja al suelo y ahí se queda mientras su cuerpo permanece estático con un solo pensamiento en bucle.
La realización de sus heridas llega con el
rostro entre sus piernas.
Y de la forma más dramática, voltea su cuerpo para acostarse. Está agotado y con una gasa en su boca que parece un kink muy extraño.
La mordida que llega a su mano le saca un grito ahogado y es eso, escuchar su propia voz, lo que finalmente logra acallar la melodía en su cabeza.
Su mirada se enfoca en Huggin, lo reconoce en su mente y algo en su interior se rompe. Ese rostro que hace quien sabe cuanto le
La melodía no se detiene, entonces no es producto de aquel que tararea.
¿De donde viene?
Quiere buscarlos, quiere volver a ellos, volver a unirse y ser uno completo. Pero tampoco quiere apartarse de las nuevas caricias en su cabello que hacen que lentamente sus manos se
que le hace gruñir de dolor.
¿Entonces la melodía viene de él? ¿De aquel que le empujó?
De un salto se levanta, saltando hacia Huggin para intentar ponerle las manos en la boca,
Quiere que se calle. Quiere que se calle. Quiere que se calle. Quiere que se calle. Quiere que se-