Y si practica un deporte de contacto como el suyo… Va mal, muy mal.
Claro que puede hacerlo pero la neurona no le ha dado para pensar eso y simplemente se ha movido solo. Es que está interesante, se quejará, ¡y que no se ría de su cara!
—Hm, bueno…
Apoya la barbilla en su »
leer uno de los párrafos que se le antojaba interesante sobre deportistas y creatina. Suena bien.
—Quizá sí…
Parece distraído porque está atento a la información y las comparaciones.
—¿Pero no serán muchas cosas?
Gira ahora la cabeza para 'encarar' a Leo.
Al parecer tiene un paladar exquisito para el alcohol, aunque es mejor para su físico teniendo en cuenta lo que hace.
Trata de leer rápido por encima pero no tiene un nivel tan alto como para seguir un ritmo rápido. En un momento toma la muñeca del contrario para detenerle y »
a trozos por los pasillos.
Da un salto en el sitio por el pellizco, acurrucándose para poder ver el teléfono por encima del hombro.
—Nah, primero busquemos cómo va.
¿Saben mal, los ha probado? Pero le gusta la idea de tomar algo aunque les falte la playa.
Se encoge de hombros por la pregunta.
—Supongo pero no me gusta ir.
Y también duda que le vayan a dar eso por su cara bonita. Seguro que tienen lo justo para que los niños no se caigan »
Si en un inicio su expresión era alegre por estar con su amigo, imaginando estar en la playa con unos margaritas —ni idea de si le gustan pero es lo que dicen los demás—.
En un milisegundo frunce el ceño.
—He dicho que no me quiero drogar.
Le aprieta un poco el hombro.
»
secundario.
—Eh… Bueno, seguro que los de élite toman cosas para mejorar cómo están en las peleas pero no estoy muy seguro de qué. No sé cómo preguntar eso.
Ah, pero como le pregunten de alguna otra de sus aficiones…
—Seguro que son más que vitaminas pero menos que drogas.
Leo, incluso en una familia privilegiada, le tocaba tener que sufrir el escrutinio social. En comparación, cualquier cosa que hiciera iba a ser nueva para Will. No había ido a la playa y mucho menos a España o de vacaciones siquiera.
Sus palabras no van con ningún tono »
La verdad es que le daría la razón solo porque justo se ha acercado Zach. Últimamente siente un pequeño vacío por no poder verle tanto, incluso si hace de las suyas y se escapa después de hacer algo bonito. Quién entiende a los rubios.
—¿Eso también lo has hecho? Ten cuidado ›
con lo que deseas entonces.
Si le ha pegado unos pellizquitos de nada a Leo, ahora le toca sufrir a Morgan porque han ido hacia su mejilla.
—Explicame, creo que la última vez… Alguna vez he escuchado de esto.
Sabe que lo intenta, como cuando se acerca a él y luego se va corriendo o cuando hace algo adorable pero se esconde en su propio cabello. Es más adorable de lo que piensa.
—Ya claro. Entonces ya que me tienes tanta pena quédate aquí.
Tuvo que hablar en partes, puesto que de »
un momento a otro sintió un manotazo que le llevó a cerrar los ojos. Era evidente que algo así iba a suceder, mas al notar el peso del contrario sobre su regazo es que su sonrisa se vuelve deslumbrante.
—A ver cómo me matas.
Una de sus manos sigue alrededor de su muñeca »
No, no… Que vaya buscando pegamento porque ya aparecen las primeras fracturas…
—Al menos puedes ir a la playa a bañarte.
Le zarandea un poco. No lo dice para echarlo en cara o hacerse el pobrecito, sino más bien para celebrarlo.
—Hm. En verdad sí. Creo que hay cosas que me »
Si le pusiera mala cara por eso le rompería el corazón en cinco mil pedazos y no tiene pegamento. Un principe cruel.
—Pero es lo mejor que tenemos. Al final vamos a acabar todos igual de blancos que la nieve hasta en verano.
Zach did not win the idgf war. En cuanto ha notado a lo lejos que sus comisuras se alzan, él ya está de buen humor. ¿Se alegra tanto como él de verle?
—Quizá, has venido cuando lo has escuchado.
Y sin ningún aviso, ni permiso, ni nada le jala del brazo para que se siente a su »
PERO SI SON SUAVES, QUEJICA. Y que no le mire mal porque en cuanto se le ponga al lado ha pasado su otro brazo por sus hombros para acercarle.
—Entonces tarde para ponernos morenos. Planazo.