—Que raro, nunca había tenido algo así en el sombrero…—
A pesar de su ignorancia de la situación, sus diestros dedos se tuercen y golpean contra las paredes con más intensidad para tratar de identificar en dónde están, no ve a nadie con la boca llena, descartado queda eso.
— ¡Ugh!
Sus brazos se alzaron hasta la altura de sus hombros, frunció el ceño por un lado y apretó los dientes... Y llevó las manos a su entrepierna.
— Mgh... ah~ 💕
—No tontita, tiene… ¿Uhm?—
Al meter la mano en su sombrero, se le hizo más espacioso de lo usual, trató de ir más profundo, pero con suerte sólo sus dedos entran en aquél apretado espacio.
—Que raro, usualmente no es tan hondo…—
Siguió hurgando aquél húmedo espacio.
—¿Les gustaría ver un truco de magia?—
Se quitó el sombrero para mostrar que, efectivamente, está vacío: nada por dentro, nada por fuera. Incluso lo aplanó y lo regresó a su forma usual como si nada.
—¿En términos de flexibilidad quizá, pero no crees que estarías dejando algo MUY sensible expuesto a los elementos?—
No está hablando de los pezones.
—Ademas, puedes esconder un montón de cosas aquí abajo, ¡Cómo cuchillos!—
Tras sacudirla, unos 3 cuchillos cayeron al suelo.
—Te voy a ser bien honesto...
Se quedó observando su actuación por un momento...
—Primero que nada, auch.
Lleva su mano a la barbilla.
—Segundo que todo, creo que ir desnudo da más comodidad al combatir... Aunque en estos tiempos en los que vivimos segursmente se vería mal. >
@UnboundAlice talentoso, pero…—
Volvió a acercar la mano a la ajena, tomándola para depositar un beso en su dorso.
—… Nadie me enseñó a cortejar a una mujer mayor que yo, así que espero no malinterprete mi intención…—
@UnboundAlice acto y discurso.
—Lord Arlecchino se asegura que todos en la Casa de la Hoguera aprendamos etiqueta apropiada, por supuesto, eso incluye cómo tratar a las mujeres.—
Acto seguido, dió una leve reverencia, cómo si buscara un elogio para su actuación.
—Quizá no sea el alumno más*
fue en búsqueda de la ajena. Al apartarse, se relamió los labios con una coqueta sonrisa.
—Non~ pero lo pensaré. ♡ —
Contestó a la par que le daba un toque en la nariz.
Cerró los ojos y se puso a pensar su respuesta con lentitud deliberada, todo planeado para que el momento en el que sus labios presionaran contra los ajenos fuese una sorpresa.
Sus dedos serpentearon por su espalda, envolviendo su cintura en un firme abrazo mientras su lengua*
Abrió muuuuy despacito sus labios cuando le deslizó el pulgar, demasiado tentada a llevarlo dentro de su boca.
— Entonces... ¿podemos ser algo más que amigos...?
Suspiró pesadamente, algo que su ajeno resentiría en su mano.
No pudo evitar soltar una risilla al verla derretirse entre sus brazos, y más con lo atrevida que se estaba poniendo.
—Ese no es lugar para un beso de amigos, chérie~—
Acarició los labios ajenos con su pulgar, como si considerara la opción… o quizá solo busca provocar.
— Ay, ay...
Le gustaba ser consentida de esa forma. El fontaniano tenía labios suaves y una cara bonita, así que la estaba derritiendo.
— Ahora--- aquí.
Repasó sus manos por sus propios labios.
lengua antes de soltar una risilla satisfecha.
「¿Encontró su respuesta, mademoiselle Navia? ¿O el gato le comió la lengua?」
Responde ahora con voz masculina, bajando más las manos, buscando tomar su cintura y acercarle más su cuerpo al propio.
Con nervios de acero, las manos del mago bajaron por el cuerpo ajeno, deteniéndose en sus hombros al propio conforme la distancia entre ambos se cierra junto a sus párpados, dejándose llevar por el gesto de la rubia.
Al menos, hasta que se detuvo, en vano sostuvo su aliento, y*
Las mejillas de la rubia se pintaron de un tierno rubor carmesí dada la cercanía y el toque de las manos ajenas en ella. Sus labios brillan de un pálido rosita por su labial a tan solo unos centímetros del rostro del mago.
ㅤㅤ
ㅤㅤ ─── ❛Quizás... Si eres lynette.❜
al ver que ella no toma la iniciativa, gustoso dió ese empujoncito que falta, abrazando su cuello y besando sus labios… lento, pero atrevido, invadiendo su boca ajena con su lengua cual conquistador esperando un tesoro.
Respiró profundo, cortando el hilo de saliva con su*
—A que eres una consentida.~— soltó una risilla al oír sus palabras, ¿Quien lo diría? parece que en Natlan también son bastante directos a su propio modo.
—¿Donde más los quieres?—
Empezó a repartir besos a lo largo de su rostro, deliberadamente evadiendo sus labios.
Esperar, ¿por qué manos en los hombros?
Por momentos pensó que se los plantaría en la boca, pero sí cumplió con su palabra... aunque ahora quedó con ganas.
— ¡Eh, ah! ¡Sí, no esperaba eso!
...
— ¿Puedes seguir? Me gustó---