En la era de la #InteligenciaArtificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor. #MagnificaHumanitas
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Ninguna nación, ninguna sociedad y ningún orden internacional puede considerarse justo y humano si mide su éxito solamente en función del poder o la prosperidad, dejando de lado a quienes viven en los márgenes. De hecho, el amor de Cristo por los más pequeños y los olvidados nos lleva a rechazar cualquier forma de egoísmo que deja que los pobres y los vulnerables sigan siendo invisibles.