Mc 12,13-17:
«Maestro, ¿Es lícito pagar impuesto al César o no?».
Adivinando su hipocresía, les replicó:
«¿De quién es esta imagen y esta inscripción?».
Le contestaron: «Del César».
Jesús les replicó: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Marcos 12,1-12: Agarraron al hijo querido, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
-Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Mc 11,27-33: Se acercaron a Jesús los sumos sacerdotes… y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto? «Os voy a hacer una pregunta… El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres?». Y respondieron a Jesús: «No sabemos». «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».
Lc 1,39-56:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú que has creído…».
Marcos 14,12-16.22-26
«Tomad, esto es mi cuerpo.»
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias… «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»
Mc 10,32-45:
«Jesús replicó: -No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber… Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos».
Marcos 10,28-31: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más de —con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna».
Mc 10,13-16:
«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».
Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.
Marcos 10,1-12:
«¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?». Jesús les dijo: «… al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE. Mc 14,12a.22-25. “Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: "Tomad, este es mi cuerpo." Tomó luego una copa… Y les dijo: "Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos.
Mc 9,38-40: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros». Jesús respondió:
«No se lo impidáis… El que no está contra nosotros está a favor nuestro».
Mc 9,30-37: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado».
Jn 19,25-34:
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo:
«Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Jn 21,20-25: En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba. Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y este, ¿qué?».
Jesús le contesta:
«Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme».