✳️Devocional de un amigo:
“Ese txto me confronta.Hay lugares, trabajos y etpas que no pedí y que solo tolero mientras espro irme.Dios no me llama a aguantar en pausa, sino a vivir con propósito La fe madura no posterga la obediencia hasta que todo mejore. Me llama a obdcer hoy.
Hola Dios, soy yo de nuevo!
Jeremías 29:4-7 (con su contexto) Léanlo 🤍… Para los que están donde no quieren estar, en etapas difíciles o circunstancias adversas…
Cuando alguien gana en la vida —en el deporte, en su carrera profesional, académica o en cualquier ámbito— solemos mirar ese día y pensar:
qué suerte,
qué gran día,
qué victoria tan merecida.
Pero casi siempre se nos escapa lo esencial.
Nadie gana el día que gana.
Ese día no es el origen.
Es la consecuencia.
La victoria no ocurre en el torneo,
ni en el premio,
ni en el diploma,
ni en el aplauso.
Ocurre mucho antes.
En los mil días anteriores.
En los días invisibles.
En los días en los que dudaste.
En los que te esforzaste sin garantías.
En los que caíste y te levantaste.
En los que seguiste cuando nadie miraba.
En los que soñaste…
y también en los que dejaste de soñar, pero continuaste igual.
Todo eso pasó mucho antes del “gran día”.
Así que cuando veas a alguien ganar,
no te quedes solo con lo que consiguió ese día.
Ese día es memorable, sí.
Pero nunca habría existido
si antes no hubiera hecho
todo lo que tuvo que hacer.
Enhorabuena, Carlos. 💪
Si necesitas recordarlo hoy: En Cristo, no estamos llamados a cumplir expectativas humanas, sino a caminar en fidelidad, incluso cuando el camino se ve distinto al de otros.
Nuestra vida no gira en torno a sentirnos bien, sino a ser transformados a la imagen de Cristo. Las pruebas moldean nuestro carácter y nos enseñan a depender de Él. En este proceso encontramos propósito, y en Cristo, plenitud y gozo eterno.
Un recordatorio: Dios no se tarda en responder.
Él no responde según nuestras expectativas, pero si según su fidelidad.
>> Sigamos confiando en Su tiempo, no en el nuestro 🙏🏽<<
Donde hay problemas, fracasos, adulterio, adicciones, ansiedad o pecado… Dios no se escandaliza ni se aleja. Él se acerca con gracia, y siempre tiene un plan para rescatarnos.