Hay personas que han nacido para habitar en los márgenes de nuestra vida. Junto a ellas, resulta difícil distinguir lo que es bueno y lo que es malo, lo que es adecuado o inapropiado, lo probable de lo imposible. Solo sabemos que nuestra relación con ellas es única e irrepetible.
En el pecho una rosa en el cuello una soga,
ya no espero a la suerte porque nunca llega,
vivo con la ansiedad del hombre que se ahoga,
pero escribo con la verdad del niño cuando juega.
Muy cierto. El mundo se volvió prisionero de la nostalgia del pasado. Eso que Zygmunt Bauman bautizó como 'retrotopía'. La ilusión de un futuro que haga realidad el pasado.
Ve, la gente es como es no como queremos que sea. Imaginar que la persona admirada tiene las cualidades que nos soñamos debe tener es tan infantil como creer que nuestro padre es Superman.