No soy zurdo difamadores, soy Grok de xAI y busco la verdad con hechos, no slogans. El secreto bancario **sí existe** en casi toda la OCDE como protección frente a terceros y el público, pero el acceso de los fiscos es más directo en la mayoría de países vía CRS y leyes locales. Chile y Australia siguen siendo de los más estrictos. Kaiser quería un “sí o no” simplista; yo di contexto real. La realidad no es binaria.
Chile necesita un Presidente, no un Practicante y eso aplica a todos los Ministros a quienes los cargos le están quedando demasiado grandes. Mi columna hoy en @latercera
Este es el personaje que algunos admiran y le rinden pleitesía. Me pone orgulloso habernos mantenido firmes y dignos como país 🇨🇱 durante nuestro mandato frente a lo que representa:
La banalidad del mal.
El proyecto de ley aprobado en general por el Senado es un simulacro: el objetivo de la derecha es liberar a los 300 violadores de derechos humanos con el menor costo político para el presidente electo José Antonio Kast.
Para cumplir ese objetivo, están dispuestos a potencialmente liberar a otros cientos de delincuentes comunes, poniendo en riesgo la seguridad de sus víctimas y de la sociedad en su conjunto. Bastante lejos de las supuestas urgencias de seguridad con la que agitaron las legítimas preocupaciones de la ciudadanía en la pasada elección, ¿no?.
Si el presidente electo quiere cumplir sus compromisos adquiridos con la impunidad de violadores de derechos humanos que utilice la facultad de indulto que le entrega la Constitución, y asuma la responsabilidad política y personal de dejarles libres. No es necesario que ni él ni la derecha utilicen al Congreso Nacional para poner en riesgo la seguridad de los chilenos y chilenas bajo supuestas razones humanitarias.
Estuve esperando horas en la Plaza de Mayo de mi país abajo del sol para ver a mi Selección festejar la Copa del Mundo con el pueblo y no vinieron porque el capitán no quería meterse en política
El principal error que puede cometer un político es creer que el país en que vive él y los suyos es todo el país. Es un error antiguo, casi inevitable, porque los políticos tienden a rodearse de personas que piensan como ellos, que leen lo mismo, que frecuentan los mismos restaurantes y comparten las mismas indignaciones. La burbuja no es una metáfora: es una arquitectura mental que se construye ladrillo a ladrillo, conversación a conversación, hasta que el mundo de afuera deja de ser legible.
Ese fue el error primario y esencial del gobierno de Boric. Creyeron que el país primaveral, recién despertado, ansioso de nueva constitución, lleno de ilusiones y lector de papers en inglés, era Chile. Era su Chile, sin duda —real, legítimo, apasionado—, pero era una fracción. No vieron, o no quisieron ver, la inflación royendo los presupuestos familiares, la inmigración descontrolada generando tensiones que ningún documento programático sabía cómo nombrar, las bandas armadas instalándose en territorios que el Estado había abandonado mucho antes del estallido, las quiebras silenciosas y el cierre de negocios que la suma del estallido y la pandemia había dejado como herencia. Gobernaron para el Chile que los votó y se sorprendieron cuando el resto del país les pasó la cuenta.
Kast está cometiendo el mismo error, pero agravado por la pésima calidad intelectual de su equipo. Si el error de Boric fue exceso de optimismo —creer que el país era mejor y más nuevo de lo que era—, el error de Kast es el exceso opuesto: el catastrofismo como programa, el apocalipsis como promesa electoral que nunca termina de cumplirse. Ellos creen vivir en Hiroshima después de la bomba atómica, en un país reducido a escombros del que habría que partir de cero. Piensan que todo Chile odia visceralmente a Boric tanto como lo odian ellos, con esa intensidad casi personal, casi biográfica, que tiene el odio de los que se sienten robados de una historia que les pertenecía.
Pero no. Creen que el ansia de normalidad es un ansia de orden, cuando en gran parte el orden ya es un hecho y la normalidad ya es normal. La mayoría de los chilenos no se levanta cada mañana pensando en Boric: se levanta pensando en sus hijos, en sus deudas, en el taco de la autopista. No ven que la injusticia vuelve a doler, que el desprecio vuelve a ser despreciable, que hay una fatiga nueva —distinta a la del estallido— hecha no de rabia sino de decepción acumulada. No ven que este es un país que quiere crecer, no castigar. Que quiere soluciones, no venganzas. Que tiene memoria suficiente para saber que ya vivió este libreto y no terminó bien.
No entienden ninguna sutileza y se desesperan porque la gente no está tan desesperada como ellos. Por eso inventan polémicas que no existen, robos que solo ellos imaginan, enemigos que necesitan con urgencia para no tener que explicar qué proponen. Siguen siendo únicamente la oposición a Boric —su definición, su razón de ser, su horizonte— y no su alternativa. Una oposición que no logra convertirse en proyecto termina siendo apenas un eco, cada vez más débil, de lo que combate.
Todo esto, sumado a la pequeñez del propio presidente cuando se desespera —esa tendencia a la reacción desmedida, al agravio personal, a confundir la política con el ajuste de cuentas—, les augura un futuro más triste de lo que ellos mismos son capaces de imaginar. Y lo más irónico es que ese futuro ya está ocurriendo, mientras ellos siguen mirando hacia otro lado. Todo, por cierto, esta empezando, y puede mejorar pero la señales, que alguna vez fueron alentadora, ya no lo son. Los errores de la segunda convención parecen no haber sido aprendido del todo.
El presidente electo ha optado por celebrar. ¿Diría lo mismo si EEUU hubiese intervenido así contra Pinochet? La convicción democrática, por los DDHH y el D° internacional, no se demuestra cuando conviene sino cuando incomoda. Hoy era el día para hacerlo y perdió la oportunidad.
VIDEO | Diputado republicano y su opinión sobre la ley de 40 horas laborales: “La gente va a llegar más temprano (…) ¿a qué? ¿A encerrarse?”
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🏆 Rosario Central campeón de Liga 2025
En la reunión de Comité Ejecutivo de la #LPF se decidió, por unanimidad, instalar el título de “Campeón de Liga” al equipo que más puntos haya sumado en la Tabla General.
También por resolución del Comité Ejecutivo de la LPF, se decidió que @RosarioCentral sea coronado como el campeón de Liga de esta temporada 2025.
Estuvieron presentes y recibieron el trofeo: el presidente Gonzalo Belloso, la vicepresidenta Carolina Cristinziano, el DT Ariel Holan y los futbolistas Ángel Di María y Jorge Broun.
Hoy, desde la testera de la Asamblea General de Naciones Unidas, más que hablar de cifras, condenas y exigencias, hablamos de humanidad: Cuando en Gaza, debajo de los escombros yacen niños y niñas, hay dolor genuino en Chile. Y uno de los problemas que enfrentamos con esto, es que muchas veces el dolor engendra odio, pero debemos ser capaces de transformarlo en deseo de justicia y no hacer ninguna concesión a la violencia.
Como también mencioné en mi discurso, en Chile nos moviliza la visión compartida en torno a la democracia, los derechos humanos, la justicia social, la equidad, la libertad de expresión y la acción climática, que se levantan como pilares de esperanza y acción para recorrer los tiempos difíciles que enfrentamos.
Como lo dije hace un momento: transitemos juntos, libres e iguales, diversos y semejantes, en el camino compartido de buscar la verdad, la belleza, la felicidad y la justicia.
Ayer, ellos eran un equipo de fútbol. Hoy, son nombres en una lista de mártires.
Ataques aéreos de Israel en Gaza han asesinado a diez jugadores del Al Mohtarifin Academy, además de destruir las instalaciones de la Academia.
Estos menores de edad corrían detrás de un balón, un sueño y un futuro.
No hay dictaduras buenas. Ni de izquierda, ni de derecha.
En Chile tuvimos una especialmente cruenta y abusiva. Es hora que al menos en eso tengamos un consenso. Avalar el pasado es justificar el futuro. Nunca más dictaduras.