Ayer leí a alguien comentar que es inútil tratar de hacerles sentir vergüenza a los argentinos por las denuncias de trampa, porque en la cultura argentina la trampa (eso que ellos llaman “picardía”) es considerada una hazaña, una virtud, una viveza, casi un acto de heroísmo.
No es coincidencia que la idiosincrasia argentina haya sacralizado el gol con la mano de Maradona en el Mundial de 1986, al que se refieren cínica y obscenamente como “La Mano de Dios”, porque en su cultura la trampa es un acto de divinidad.
¿Que avanzan en el Mundial de 2026 de la manito de la FIFA, como lo hicieron en 2022? Maravilloso, porque para ellos lo importante es ganarse la copa y tener una nueva excusa para embriagarse hasta el vómito al ritmo de la cumbia villera.
Si amiga nadie quiere trabajar todos los días y ser rehén de la explotación capitalista pero no por eso tienes que ser una tradwife y abogar por revertir los derechos de otras.