Dicen que el karma no existe, pero ver perder al Atlético de Madrid es como un abracito al alma un sábado por la noche. Cómo me encantan los finales felices.
Que después de 11 años siga confiando ciegamente en que el barça va a remontar como si no hubiera visto todas las desgracias que nos han pasado en champions ya no se si es fe o locura esquizofrenia.