La verdad ningún hombre que estemos conociendo tiene nombre propio. Todos son: el flaco, el tucán, el gringo, el calvo, el que conocí en el avión, el del colágeno, el chaparrito, el lleno de tatuajes, el médico, el madurito, el árabe, el tacañísimo… y así siguen! 🔥
Cuando lleno el formulario de "en caso de emergencia, ¿a quién llamamos?" pongo: "a una ambulancia". Porque en mi familia, nadie contesta llamadas y menos si el número es desconocido.
Cuando era chiquita oraba y sin querer me ponía a pensar en mil cosas distintas. Al recordar que estaba rezando, le decía a Dios: “Perdóname, me desconcentré”
Ni idea, padre santo… a mí me gustan los que actúan, los que resuelven, los que regalan flores y los que dicen: "Te compré esto porque sé que te gusta"
Yo sí disfruté mi juventud como debe ser…
llegando de la rumba a las 5 de la mañana. Nada de esas modas de ahora “pilates, pádel y reuniones de café” yo amanecía era tomando.
Uno ve a un hombre que medio se enferma o le da gripe y enseguida entiende pq nosotras las mujeres fuimos elegidas para parir y asegurar la especie humana.