Una vergüenza lo que termina siendo el año de River. Un fracaso insólito. Por lo invertido y la expectativa. Las pocas ganas de algunos tipos. Los errores del entrenador en los planteos. Demasiada mierda de un equipo liviano y sin alma. Mientras Racing jugó con el alma River jugó un asco de actitud y de orden y de todo. Gallardo y River han quedado mano a mano. La paciencia y el amor tienen un límite y ya se alcanzó. Una pena.
Una tristeza. Una bronca. Un despropósito todo. Fracaso
@Feede_Figueroa No coincido, estamos lejos de tener mejor plantel que en otros años (2015/2018/2022). Hace rato que no tenemos un equipo copero, no hace falta tener un equipazo, es la actitud. Estamos a un gol igual, pero la veo imposible
@GerGarciaGrova Es increíble como River insiste en comprarle jugadores a Fassi. Es obvio que deben tener algún interés en común Brito y Fassi, sino no se explica.
@maxigrillo Mínimo tenes 14 jugadores en el plantel que deberían salir:
Ledesma (32), Gattoni, González Pirez (33), Casco (37), Kranevitter (32), Aliendro (34), Rojas, Pity (32), Lanzini (32), Nacho (35), Meza (32), Tapia, Borja (32). Enzo va aparte por lo que significa para el hincha.
@maxigrillo ¿De verdad querés convencer a la gente de que esto está “bien”?
River se convirtió en un geriátrico de nombres y negocios.
Te lo digo fácil: no juegan, no rinden y cobran como si hubieran ganado la Libertadores.
Esto no es mala suerte, esto es mala planificación
¿Gloria deportiva para River o para otros? Esa es la cuestión
De Shakespeare a Mastantuono
Por Daniel Kiper
Otra joya de nuestras inferiores está a punto de irse. Y otra vez, muchos salen a justificar lo injustificable: “no se puede hacer nada”, “las ofertas son imposibles de rechazar”, “el fútbol argentino es así”.
Pero el problema no está en lo que dicen los voceros de la resignación.
El verdadero problema está en lo que sentimos.
En lo que somos.
En lo que queremos ser.
¿Queremos ser un club que construye equipos para competir, ganar y emocionar?
¿O un simple proveedor de talentos, para que otros se lleven los futbolistas, los títulos y la gloria?
Ese es el verdadero debate.
Se trata de nuestro proyecto institucional.
¿Qué quiere River como institución?
¿Qué queremos los socios, verdaderos dueños del club?
Porque cada vez que un juvenil se va, no solo perdemos un jugador: perdemos una parte del proyecto futbolístico.
Perdemos identidad. Perdemos pertenencia. Perdemos futuro.
Esta política de vender rápido y temprano no es una imposición del mercado.
Es una decisión dirigencial.
Una elección que subordina al club a intereses ajenos.
Que cambia gloria por dinero.
Y que pone a River al servicio de intermediarios que no sienten nuestros colores.
¿Negocios? Sí. Pero ¿negocios para quién?
Porque para River, no.
El único negocio legítimo de River es la gloria.
Y todo lo demás ���ingresos, contratos, grandes recaudaciones— debe ser consecuencia directa de esa gloria deportiva.
Hace años que lo venimos diciendo: River no puede seguir siendo el semillero de los demás.
Formamos futbolistas para escribir nuestra historia, no la de otros.
River tiene historia.
Tiene identidad.
Tiene pasión.
Tiene hinchas en todo el mundo.
Tiene infraestructura, tiene prestigio, tiene escuela.
Lo que falta es conducción.
Una conducción que piense sólo en River.
Que planifique a largo plazo.
Que recaude, sí, pero desde la gloria y no desde la urgencia.
Con contratos firmados por licitación pública, con transparencia y por montos acordes a lo que representa el club más grande de América.
En cambio, esta gestión ha firmado contratos comerciales —concesiones, merchandising, marketing— por montos bajos, sin licitación, por períodos extensos y en función de vínculos personales.
Después intentan construir un relato de épica personal sobre decisiones pequeñas, como si River les debiera algo.
Seamos claros: River es el más grande. Los dirigentes, no.
Y los actuales, lamentablemente, hacen gala de esa pequeñez.
Hace falta convicción.
Para retener lo que formamos.
Para negociar con firmeza.
Para decir “no” cuando hay que decir “no”.
Y para volver a pensar un proyecto propio, de largo plazo, al servicio de River y de nadie más.
Además, en el caso de Franco Mastantuono, el Real Madrid habría vulnerado el “período protegido” de tres años que consagra el artículo 18.2 del Reglamento de Transferencias de la FIFA.
Defender a River no es callar.
Es dar pelea. Es hacerse respetar.
Los clubes europeos deben cumplir las reglas de la FIFA. Respetar nuestros contratos, nuestros jugadores y nuestra historia.
Y no se trata solo de invocar herramientas legales.
A los jugadores se los retiene pagándoles bien —como exige el mercado— para que se queden en su casa. En su club. En River.
Esta dirigencia eligió otro camino.
Abrió las puertas del club a intermediarios que no sienten nuestros colores.
Y ahora, mientras otro crack se va, nos quieren convencer de que “esto es lo mejor que podía pasar”.
No, no lo es.
Lo mejor que podría pasar es ver a nuestros pibes levantando copas con la banda roja.
Verlos triunfar acá, con nuestra gente, con nuestra camiseta.
Que los sueños que hoy se nos escapan, mañana se hagan realidad en casa.
River tiene que volver a creer en sí mismo.
A construir un proyecto deportivo serio, propio, con sentido de pertenencia.
Porque un club que solo forma para otros, tarde o temprano, deja de ser protagonista.
#River #Mastantuono #RealMadrid
@FacuAlbarracin_@maxigrillo Tan malo no era. Cuando llegó le fue bien, después terminó perdiendo confianza como todos con Demichelis, de hecho en San Pablo lo quieren