Ver perder a esta gente es siempre una caricia al alma. No sé si hay un paraíso, pero estoy seguro que si lo hubiera, estaría lleno de bosteros, derrotados, siempre llorando.
Ver perder a esta gente es siempre una caricia al alma. No sé si hay un paraíso, pero estoy seguro que si lo hubiera, estaría lleno de bosteros, derrotados, siempre llorando.
Ver perder a esta gente es siempre una caricia al alma. No sé si hay un paraíso, pero estoy seguro que si lo hubiera, estaría lleno de bosteros, derrotados, siempre llorando.
40 años luchando contra los prejuicios y ahora quieren que sea yo quien prejuzgue.
¿Darles de comer a quienes condenan o aplauden según convenga a sus intereses? Acá no.
Las costillas solo se las cuento a quienes realmente nos joden la vida.
Y estos dos solo me la alegraron