Que hermoso año el 2022 para los bosteros. Salimos campeón de los dos torneos, ganamos los clásicos y de yapa a fin de año vimos a Leo levantar la copa del mundo. El último año que fuimos muy felices.
La cancha de River está en silencio en una tarde en la que debían cantarle a Boca durante los 90 minutos. LBDT viendo el partido en un bar y la subcorrupcíon que lincha bailando murga en el corso de Devoto. No alcanza con meter 90 mil personas. Además hay que alentar un poquito.
-Óscar, ¿Te acordás lo que te dije sobre adelantarte un pasito en los penales? Bueno, olvidate. Prefiero que tengas lenguaje corporal de convencimiento.
Cuando era más chico, muy probablemente por la Barça manía de aquellos tiempos (donde el mundo era un lugar mejor), yo ODIABA al Real Madrid y me sentaba como un pelotudo a sufrir y hacer fuerza para que pierdan en cada Champions.
Todo cambió en la final de la 2016/17 cuando le ganaron 4-1 a la Juventus, una garchada espectacular. Ese sábado a la tarde aquel joven Diego de 21 años se dio cuenta de que era un boludo haciéndose mala sangre cada año porque el equipo más grande del mundo se paseaba desnudo en cada Champions League. A partir de ese momento mi vida cambió para mejor y empecé a disfrutar de las bizarras noches mágicas del Bernabéu, entendiendo que los verdaderos malos son los Manchester City, Paris Saint-Germain y Red Bull Leipzig.
Les recomiendo hacer lo mismo, un saludo.
El hombre que mejor encarna a Boca. Excelso jugador, potrero bien de barrio, identidad como dirigente. Y como manda la historia, de hijo a River, como jugador y como dirigente. El mejor de los nuestros para siempre.