una vez la campana dió por terminada la última clase del día, cerró sus libros y apuntes para proceder a guardarlos rigurosamente en su mochila; ignorando por completo las voces y miradas a su alrededor. hasta ese punto, era más que una rutina, únicamente llegaba, hacía lo suyo y
presentes antes de recaer en la del pelinegro, su rostro manteniéndose serio, su voz fuerte y sin vacilar.
⠀⠀⠀ ──── somos compañeros en el proyecto de literatura.
añadió, extendiéndole los papeles que llevaba en sus manos para que pudiese tomarlos.