Haciendo cabeza hasta hace poco entendí que me gustaban los número pares… y pensé que a todo el mundo también. Bueno, resulta que no es así y a la gente también le gustan los números impares. Que loco.
Este señor Álvaro se hacía unas fiestukis de tres días. Mi casa siempre estaba llena de familia y amigos. Era un lugar seguro, siempre había comida y bebida. Dormíamos donde había espacio y los borrachos hacían relevos. El derecho a divertirse y a disfrutar. Hace falta el capi.