A un mes de los terribles terremotos que golpearon a Venezuela, es más importante que nunca recordar que no podemos abandonar a sus sobrevivientes.
Los venezolanos no necesitan únicamente que se elogie su resiliencia. No podemos permitir que esa fortaleza se convierta en una excusa conveniente para romantizar el abandono institucional
Mi editorial, a un mes de esta tragedia.
A un mes del día que nos cambió la vida a todos los venezolanos de distintas formas.
Quiero rendir un pequeño homenaje a todos los que se fueron. Que Dios los guarde junto a él.
A los que perdieron sus hogares mi solidaridad y empatía. Mientras hay vida hay esperanza.