A veces somos tan adultocentristas que creemos que a fuerza debemos entender y ser parte de todo lo que los niños y adolescentes disfrutan en lugar de aceptar que hay cosas que solo les pertenecen a ellos
los adolescentes TIENEN que dar vergüenza ajena como la hemos dado todos alguna vez, es ley. además lo prefiero mil veces antes de que estén consumidos por la timba