Cuando era chico Leandro Paredes soñaba con todo esto, se fue de muy pibe, salió campeón del mundo y volvió para darle alegría a su hinchada.
Respeto eterno.
Linda esa sensación, cuando te metes en la cama con la persona que quieres, la abrazas, y la sientes respirar en tu pecho, tan deliciosa complicidad, cierras los ojos y disfrutas cada segundo y sientes que en ningún lugar del mundo estarías mejor.