Más allá de que el silencio no exista (tal y como muy bien lo mostró John Cage, el músico del silencio, en su experimento de la cámara anecoica), lo que planteó DFW es de una lucidez anticipatoria: la necesidad social y subjetiva de ruido para anestesiar al sujeto.
Explicar la baja de la tasa de natalidad por los abortos y no por el profundo deterioro de las condiciones estructurales de la existencia es algo que solo haría un idiota y más aún un varón idiota