Aquí los nombres y rostros de los violadores tumultuarios. Esto pasa en las universidades de todo el mundo y es más común de lo que se conoce públicamente. El estigma y la vergüenza recae sobre las víctimas, no sobre sus agresores. Pero, ese silencio se resquebraja.
Es absurdo que todavía se cuestione el por qué el feminismo se ha vuelto tan radical, cuando vivimos en una sociedad en la que día a día las mujeres seguimos enfrentándonos al acoso, la violencia sexual, los feminicidios y otros tipos de agresión.
Poco se menciona la responsabilidad de las autoridades de Cornell y sus cuestionables decisiones sobre cómo abordar la denuncia de violacion dentro del campus.
No conozco a una sola mujer en mi vida que no tenga una historia de abuso o acoso sexual (yo incluida). Siempre es "not all men" pero en el caso de la universidad de Cornell fueron 7 que la violaron y 50 que recibiendo un mensaje y no hicieron nada para detenerlo. Para pensar.
Seguiremos siendo las mujeres quienes nos cuidemos y en un mundo que evoluciona en tantos aspectos seguir repetiéndonos el discurso milenarios:
“No salgas sola de noche,
Avisa cuando llegues,
Estira la falda,
No aceptes tragos que no veas como se sirven,
Tapa el vaso”
Aún faltan más de 500 personas por excarcelar y miles que siguen sometidos por medidas cautelares, todos necesitan su libertad plena.
Liberen a todos los presos políticos.
#QueSeanTodos
Es una gran noticia. Realmente lo es.
A la jueza @mariafiuni la torturaron tanto que casi muere en su celda si no hubiese sido por una reclusa que avisó que estaba amarilla, sangrando mucho y que no se movía. Le reconstruyeron su vagina, ano y vejiga. Le extrajeron el útero, porque aquellas lesiones acabaron en necrosis. Su citología y mamografía fueron en presencia de custodios hombres. Hasta en el quirófano hubo custodios. Los traslados a sus chequeos luego de la histerectomía fueron a bordo de un vehículo Tiuna, sentada, esposada y en uno de esos traslados, se le soltaron los puntos de media herida… La medida de arresto domiciliario de Afiuni no fue por “problemas de salud”, sino porque casi la matan y su cuerpo era la evidencia. Y así lleva años.
Nunca olvidemos todo lo que le hicieron. Y nunca olvidemos a los presos políticos. TODOS deben ser liberados sin condiciones.
Extinción de la pena y absolución no son lo mismo: Hoy el poder judicial venezolano decretó la primera para no tener que reconocer la segunda. Maria Lourdes Afiuni es libre después de 16 años pero conviene leer el documento antes de celebrar lo que no dice:
El tribunal no anuló la condena. Decretó la extinción de la pena por cumplimiento, conforme al 471.1 del COPP en relación con el 105 del Código Penal. Esa figura no discute si hubo delito: presupone que sí lo hubo y constata que la pena se agotó. El Estado sigue sosteniendo que Afiuni fue culpable de corrupción propia. Lo único que cambió es que ya terminó de pagar. Eso no es exoneración, es el vencimiento de un plazo.
Vale la pena recordar por qué llegó ahí.
En diciembre de 2009, Afiuni otorgó libertad condicional a un hombre que llevaba casi tres años detenido sin juicio. Aplicó el límite legal venezolano y una decisión del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detención Arbitraria. Es decir, hizo exactamente lo que un juez debe hacer. Fue detenida el 10 de diciembre, sin orden judicial. Un día después, el Presidente de la República pidió públicamente 30 años de cárcel para ella, en cadena nacional, antes de que existiera juicio alguno.
Pasó catorce meses en el INOF, la cárcel de mujeres donde estaban recluidas personas que ella misma había sentenciado. En marzo de 2010 la ONU declaró arbitraria su detención. En 2011 pasó a arresto domiciliario por razones de salud. En 2013 obtuvo libertad condicional con prohibición de salir del país, de hablar con medios y de usar sus redes. En marzo de 2019 fue condenada a cinco años sin que se presentara prueba alguna, y el Relator Especial de la ONU sobre Independencia de Magistrados calificó esa sentencia como un acto de represalia. El IBAHRI, que observó el proceso, la condenó en los mismos términos.
Y aquí está lo más grave: reparar no es abrir la puerta.
En derecho internacional la reparación integral tiene componentes concretos. Restitución de lo perdido.
1) Indemnización del daño. 2)Rehabilitación física y psicológica. 3)Satisfacción, que incluye el reconocimiento público del error
4) Y garantías de no repetición.
Afiuni no recibió ninguno. No hay restitución de su carrera judicial, que terminó el día que decidió conforme a derecho. No hay indemnización por 16 años de vida bajo un expediente. No hay rehabilitación por lo que vivió detenida. No hay reconocimiento del error. Y sobre las garantías de no repetición no hace falta discutir mucho: el mensaje que este caso envió a cada juez del país sigue vigente. Decidir contra el poder cuesta la libertad, y en el mejor de los casos, dieciséis años después, te la devuelven diciendo que eras culpable.
Las vías existían. El recurso de revisión del 462 del COPP sirve exactamente para anular sentencias dictadas contra inocentes. El artículo 49.8 de la Constitución reconoce el derecho a exigir del Estado el restablecimiento o la reparación por error judicial.
El artículo 30 obliga al Estado a indemnizar a las víctimas de violaciones de derechos humanos. Ninguna se activó. No es que no hubiera herramientas. Es que no se quisieron usar.
Y hay un detalle procesal que dice bastante. La decisión tiene fecha del 9 de julio. La notificación llegó el 7 de agosto. Casi un mes para entregar un papel que se agotó solo.
Hoy celebramos su libertad. Es real, y se la debían hace 16 años.
Pero un expediente que se cierra por cumplimiento de pena deja intacto el archivo que dice que era culpable.
Mientras ese archivo exista, no hubo reparación.
María Lourdes Afiuni:
cuando la conciencia no se arrodilla
Hay personas cuya historia termina convirtiéndose en símbolo. María Lourdes Afiuni es una de ellas.
Ser juez significa mucho más que ocupar un tribunal: significa asumir la enorme responsabilidad de decidir conforme a la ley y a la propia conciencia, incluso cuando hacerlo tiene consecuencias.
La historia de Afiuni quedó marcada por ese instante en que una decisión judicial cambió para siempre su vida. Vinieron la persecución, la cárcel, el aislamiento y años de sufrimiento. Pero hay algo que ningún poder puede encarcelar definitivamente: la dignidad de quien se mantiene fiel a sus principios.
Su nombre nos recuerda que la justicia necesita seres humanos capaces de defenderla. Que las instituciones pueden debilitarse, pero los valores sobreviven mientras exista alguien dispuesto a sostenerlos.
Porque la verdadera valentía no consiste en no sentir miedo. Consiste en mirar al miedo de frente y decidir que nuestra conciencia vale más.
Afiuni representa también a tantas mujeres que han tenido que reconstruirse después de atravesar circunstancias extremas. Mujeres que descubrieron que sobrevivir no es simplemente continuar respirando: es recuperar la voz, levantarse y transformar las cicatrices en memoria.
Hay sentencias que se escriben en papel y otras que se escriben en la historia.
La de María Lourdes Afiuni nos deja una pregunta que trasciende su propia vida: ¿qué estamos dispuestos a defender cuando hacer lo correcto tiene un precio?
Quizás allí comienza la verdadera libertad:
cuando la conciencia deja de tener miedo.
Celebro tu vida y tu Libertad aun cuando Nunca debio ser cercenada. 💛💙🩷 @mariafiuni
Símbolo de la persecución judicial y la falta de independencia del Poder Judicial bajo el gobierno desastroso de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
María Lourdes Afiuni, de 63 años obtuvo la libertad plena hoy, luego de 17 años de persecución.
En 2009 otorgó libertad condicional bajo fianza al empresario y banquero Eligio Cedeño, quien llevaba casi tres años en prisión preventiva sin juicio firme, acusado por delitos financieros relacionados con controles de divisas.
El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU había calificado de arbitraria la privación de libertad de Cedeño.
Pocas horas después, el entonces presidente Hugo Chávez la criticó públicamente en cadena nacional de radio y televisión y pidió que se le impusiera la pena máxima de 30 años de prisión.
Fue detenida el 17 de diciembre de 2009. A La enviaron a una prisión donde se encontraban mujeres que ella había encarcelado.
Su defensa informó que sufrió torturas físicas y psicológicas, agresiones, quemaduras con cigarrillos y violación sexual.
Tuvo un embarazo que terminó en un aborto en prisión. Posteriormente en 2011 obtuvo prisión domiciliaria, libertad condicional dos años después. No podía trabajar ni hablar de su situación.
En 2019 los jueces del régimen la condenaron por "corrupción espiritual”, un cargo inexistente en el Código Penal venezolano, interpretado como corrupción sin dinero o soborno.
Fue un caso que sirvió para intimidar a otros jueces. La captura de Maduro y el dominio de Estados Unidos en Venezuela le han dado la libertad total. Faltan más. Libertad para todos.