No consumía mujeres porque tenían un sabor más dulce y le dejaban el estómago flojo, como si no hubiera comido nada. También dijo que no comía hombres gordos porque tienen mucha grasa y eso subía el colesterol y no consumía niños.
Después de ser detenido, confesó casi todos sus crímenes y se calcula que asesino entre 10 a 30 personas. También confesó que le gustaba poner ojos a la sopa, le gustaba comer la panza porque se encontraban los sabores “más exquisitos”.
Y al encontrar donde vivía, en una choza improvisada cerca de la zona de donde se encontraron los restos de las víctimas, se toparon con algo más pertubador. Encontraron varios recipientes que contenían carne humana y vísceras preparadas para el consumo, así como tres cabezas
Justo el 12 de febrero de ese año, unos miembros de Defensa Civil encontraron los restos de dos jóvenes y alertaron a las fuerzas de seguridad. Indagando sobre la zona, encontraron los restos dispersos de seis cuerpos más