𝐋𝐚 𝐨𝐩𝐞𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐦á𝐬 𝐜𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐫𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐕𝐞𝐧𝐞𝐳𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐚𝐫 𝐥𝐨 ú𝐧𝐢𝐜𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐭𝐞𝐧í𝐚: 𝐥𝐚 𝐫𝐚𝐳ó𝐧
Durante meses, una red financiada desde París, Mar-a-Lago y Wall Street trabajó para destruir la línea dura y marginar a quienes se negaban a negociar con Maduro. Fracasaron. Y el expediente que lo prueba acaba de salir a la luz.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
𝑯𝒂𝒃í𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒔𝒐𝒍𝒂 𝒎𝒂𝒏𝒆𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒃𝒆𝒓 𝒒𝒖𝒊é𝒏 𝒕𝒆𝒏í𝒂 𝒓𝒂𝒛ó𝒏 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂. 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓. 𝒀 𝒆𝒍 𝒗𝒆𝒓𝒆𝒅𝒊𝒄𝒕𝒐 𝒂𝒄𝒂𝒃𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒍𝒆𝒈𝒂𝒓, 𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒖𝒏 𝒅𝒊𝒔𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐, 𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒖𝒏𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒍𝒂𝒓𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒅𝒊𝒑𝒍𝒐𝒎á𝒕𝒊𝒄𝒂, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒖𝒏 𝒆𝒙𝒑𝒆𝒅𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒃𝒃𝒚 𝒄𝒐𝒏 𝒎𝒐𝒏𝒕𝒐𝒔, 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆𝒔 𝒚 𝒕𝒓𝒂𝒏𝒔𝒇𝒆𝒓𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔 𝒃𝒂𝒏𝒄𝒂𝒓𝒊𝒂𝒔.
El reportaje de Politico publicado hoy no es solo un escándalo político. Es algo mucho más significativo: es la prueba documental de que María Corina Machado tenía razón. No de forma aproximada. No en términos generales. En cada punto, en cada año, en cada momento en que la llamaron radical, intransigente, poco pragmática o inconveniente.
Lo que el reportaje revela, con nombres y cifras, es que detrás de cada voz que pedía “diálogo”, “negociación” o “realismo” frente a Maduro había una cadena de intereses económicos. Una firma de lobby en París, Forward Global, cobró $422,000 para montar una campaña mediática dentro de la Casa Blanca. Por cada post en redes sociales, pagaban $15,000 a influencers conservadores como Ryan Fournier y Juanita Broaddrick. Se compraron artículos de opinión en Fox News. Se contrató a Laura Loomer para atacar a Mauricio Claver-Carone. Y detrás de todo estaba Harry Sargeant III, empresario petrolero, miembro de Mar-a-Lago, socio de negocios de Delcy Rodríguez, cuya licencia de petróleo venezolano dependía de que la presión máxima contra Maduro desapareciera.
No eran idealistas con otra visión. Eran operadores con chequera. Y la persona que se interponía en su camino, la que llevaba años diciendo exactamente lo que el expediente prueba, era María Corina Machado. La pregunta que hay que hacer en público es esta: ¿cuántos de los que la atacaron estaban en esa cadena, directa o indirectamente?
La historia de esta vindicación empieza mucho antes del reportaje de Politico. Empieza cada vez que alguien la atacó por ser “demasiado dura.” Cada artículo que la describía como un obstáculo para la paz. Cada analista que le recomendaba “moderase.” Cada vez que la palabra “pragmatismo” se usaba como arma contra ella.
Hoy sabemos que ese pragmatismo tenía precio de mercado: $15,000 el post. $422,000 la campaña. Precios de catálogo para destruir la credibilidad de una mujer que no tenía nada detrás, solo convicción y veinte años de haber dicho lo mismo.
Ellos tenían una firma de lobby en París, $15,000 por post para influencers conservadores, jets privados a Caracas, artículos comprados en Fox News, acceso a Mar-a-Lago y relaciones directas con Delcy Rodríguez. Ella tenía once meses escondida en Venezuela, sin pasaporte, sin sueldo de nadie, sin lobby, sin firma, sin jet. Una medalla Nobel como único capital diplomático. Y la razón como único recurso. ¿Quién representa a Venezuela, el que cobra por defenderla, o la que pagó por ella con su libertad?
La operación estaba bien diseñada. El argumento central que Forward Global y sus clientes instalaron en medios conservadores era el de los “intereses energéticos de Estados Unidos”: si se aplicaba presión máxima a Venezuela, China ocuparía ese espacio. Era un argumento que sonaba estratégico, pragmático, casi patriótico. Y era, en esencia, el mismo argumento que el chavismo hubiera querido que circulara en Washington.
Funcionó durante meses. Grenell fue a Caracas. Se habló de acuerdos. Las sanciones parecían negociables. Y María Corina Machado seguía escondida en Venezuela, arriesgando su vida, insistiendo en que no había nada que negociar.
Rubio resistió. Claver-Carone resistió. Y cuando la red finalmente entendió que la línea dura no iba a ceder, uno de sus operadores escribió en un reporte interno: “esto se acabó.” Tenía razón, pero no en el sentido que esperaba.
𝑷𝒂𝒈𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒊𝒏𝒇𝒍𝒖𝒆𝒏𝒄𝒆𝒓𝒔. 𝑪𝒐𝒎𝒑𝒓𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒂𝒓𝒕í𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔. 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒍𝒐𝒃𝒊𝒔𝒕𝒂𝒔. 𝑭𝒊𝒏𝒂𝒏𝒄𝒊𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒏𝒂𝒓𝒓𝒂𝒕𝒊𝒗𝒂𝒔. 𝒀 𝒇𝒓𝒂𝒄𝒂𝒔𝒂𝒓𝒐𝒏. 𝑳𝒂 𝒐𝒑𝒆𝒓𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒎á𝒔 𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒓𝒆𝒄𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂 𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒏𝒐 𝒑𝒖𝒅𝒐 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒂𝒓 𝒍𝒐 ú𝒏𝒊𝒄𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍𝒍𝒂 𝒕𝒆𝒏í𝒂: 𝒍𝒂 𝒓𝒂𝒛ó𝒏.
El 3 de enero de 2026, fuerzas militares estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. Sargeant no tenía su licencia. Grenell había sido marginado. Forward Global había concluido su participación en la campaña. Laura Loomer seguía escribiendo en X, pero nadie le prestaba atención en la Casa Blanca. Y María Corina Machado, la que no tenía lobby, la que no tenía jet, fue recibida en almuerzo privado por Donald Trump en la Casa Blanca el 15 de enero. Doce días después de que el régimen que ella combatió durante veinte años perdiera a su líder.
Y para que no quedara duda de quién ganó esta batalla, el propio Donald Trump salió públicamente a desautorizar a Sargeant en Truth Social: “No tiene autoridad, de ninguna manera, forma o modo, para actuar en nombre de Estados Unidos.” El hombre que gastó millones para tener acceso al poder fue repudiado por ese mismo poder ante el mundo entero.
En marzo fue recibida por segunda vez, con Trump, Rubio y Susie Wiles, para presentar su hoja de ruta para la transición democrática venezolana. La citaron para una tercera reunión. Nadie la había contratado para estar ahí. Nadie le había pagado $15,000 por su posición. Entró por la puerta principal con su nombre y su Nobel, a la misma Casa Blanca que Sargeant intentó comprar por la puerta trasera con Grenell, y que Susie Wiles le cerró en la cara.
Hay quienes leen el Manifiesto de Panamá, la propuesta que MCM presentó el 28 de mayo desde Panamá, como una señal de debilidad. Como una concesión al chavismo residual. Se equivocan. El Manifiesto no es una negociación. Es una trampa elegante tendida con precisión quirúrgica: obliga al gobierno interino de Delcy Rodríguez a decir públicamente si acepta o rechaza elecciones libres con observación internacional, candidatos sin restricciones y autoridades electorales neutrales, exactamente lo que el régimen más teme. Si aceptan, Venezuela gana. Si se niegan, y se van a negar, el mundo entero sabrá exactamente quiénes son. MCM no está cediendo. Está poniendo por escrito la condena que el régimen va a firmar con su propio rechazo.
Ese movimiento, paciente, inteligente, sin concesiones reales, es exactamente el mismo que ha definido su carrera entera. No gritó. No negoció. No cedió. Esperó. Y documentó. Y esperó más.
Veinte años de eso. Veinte años de que le dijeran que estaba equivocada. Veinte años de operaciones millonarias para convencer a Washington de que ella era el problema. Y hoy, en junio de 2026, con Maduro preso en Nueva York, con Sargeant sin licencia, con Forward Global disuelto, con Grenell marginado, María Corina Machado está viva, libre, con el Nobel como su único pasaporte y una agenda en la Casa Blanca."
𝑬𝒍𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒏í𝒂𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒅𝒊𝒏𝒆𝒓𝒐. 𝑬𝒍𝒍𝒂 𝒕𝒆𝒏í𝒂 𝒍𝒂 𝒓𝒂𝒛ó𝒏. 𝑮𝒂𝒏ó 𝒆𝒍𝒍𝒂.
Fuentes: Politico, The Intercept, Washington Post, Infobae, La Gran Aldea.
1/6 Voy a decir algo que escandalizará a algunos: la Constitución de 1999 es uno de los principales obstáculos para la reconstrucción de Venezuela.
No porque todo en ella sea malo. Sino porque fue diseñada para un modelo de país estatista, rentista y centralizado que fracasó.
El Venezuela First World requiere exactamente lo contrario.
Sólo voy a hablar de la parte económica más general.
2/6 La CRBV parte de la idea de que los sectores estratégicos deben estar reservados al Estado.
El Venezuela First World parte de otra realidad: Venezuela necesita cientos de miles de millones de dólares de inversión privada en petróleo, gas, electricidad, minería, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, carreteras, salud, educación, agricultura. Toda la estructura económica nacional.
El Estado venezolano no tiene ese dinero. El sector privado sí puede aportarlo.
No sirve.
3/6 La CRBV obliga a que PDVSA permanezca en manos del Estado. El resultado está a la vista: a mayor reserva petrolera del planeta administrada por una empresa quebrada. No sirve.
Noruega no es rica por su petróleo. es porque tiene instituciones fuertes.
Venezuela será rica cuando tenga una industria petrolera eficiente, independientemente de quién opere los campos. Eso sólo lo proveen las petroleras privadas.
4/6 La CRBV habla de libre competencia, pero al mismo tiempo la restringe porque consagra la planificación económica del Estado como principio rector.
El Venezuela First World apuesta por algo distinto: estabilidad jurídica, disciplina fiscal, propiedad privada y mercados competitivos.
Ningún país se hizo rico porque un ministro planificó la economía mejor que millones de ciudadanos y empresas tomando decisiones libres.
No funciona.
5/6 La CRBV reconoce la propiedad privada, pero la asedia con tantas excepciones y regulaciones que terminó facilitando una cultura de expropiaciones, confiscaciones e inseguridad jurídica. Eso no funciona.
La Reconstrucción exige lo contrario: propiedad protegida, contratos inviolables y arbitraje internacional.
Nadie invierte miles de millones donde el gobierno puede cambiar las reglas cuando quiera.
Por eso Venezuela sigue trancada.
6/6 Por eso propongo un Estatuto Constitucional de Reconstrucción, de inmediata aplicación, para arrancar el crecimiento acelerado bajo un nuevo esquema que Venezuela nunca ha conocido.
Porque la Venezuela que viene no puede construirse con las mismas reglas que ayudaron a destruirla.
Necesitamos un marco jurídico extraordinario que garantice propiedad privada, inversión, estabilidad regulatoria, arbitraje internacional, disciplina fiscal y apertura económica.
No para administrar la escasez. Para atraer $6 trillones.
Sino para construir la mayor expansión económica, energética, minera, agrícola, industrial y turística de la historia moderna.
La reconstrucción nacional requiere herramientas del tamaño del desafío.
Lo que ha quedado claro estos días es que Florentino tenía razón. Se trata de una operación para hacerse con el control del Real Madrid. Cuenta con el beneplácito del Gobierno y de la oposición. Todos los medios, de todas las tendencias políticas, atacan a Florentino y apoyan a Riquelme. RTVE, la COPE, el ABC, la SER y El País. El Real Madrid es un club molesto en un país que es una ciénaga de corrupción.
Mi voto ya no es secreto: sera por Abelardo de la Espriella. Ninguna persona con dos dedos de frente, neuronas disponibles y un mínimo de educación votaría por Iván Cepeda.
إيخينيو مارتينيز (رجل أعمال ومشجع ريال مدريد) عن رأيه في انتخابات رئاسة ريال مدريد وخلافة فلورنتينو بيريز:
فلورنتينو يجب أن يرحل عندما يريد هو، وهذا ما يستحقه. هل يحتاج فلورنتينو إلى منافس، أم إلى خليفة؟ أعتقد إلى خليفة.
أنا لا أعرف (ريكيلمي) شخصيًا، لكن بناءً على ما قرأته وشاهدته في حملته … هو رجل أعمال شاب (37 سنة) يأخذ مخاطر كبيرة جدًا في الوقت الحالي. اشترى أصول شركة Avengoa، ثم استثمر أكثر من 4 مليارات يورو في أصول الطاقة المتجددة لإيبردرولا في المكسيك، ومعظمها بالديون وبإصدار سندات.
هذا رهان كبير في توقيت حساس جدًا، خاصة في بلد حكومته يسارية ولها علاقة متوترة مع إسبانيا. كرجل أعمال، أتساءل: كيف يقدر يركز 100% على رئاسة ريال مدريد في هذه اللحظة الحرجة لشركته؟ يجب أن يركز على مشروعه التجاري الآن.
بالإضافة إلى ذلك، أجد حملته عدوانية جدًا تجاه فلورنتينو. بدل أن يركز على برنامجه ويُشعل الحماس بين الأعضاء، يركز على الهجوم والتدمير. النقد يجب أن يكون بنّاءً، وليس تدميري.
فلورنتينو قدم 26 سنة مليئة إنجازات (7 دوري أبطال، بطولات كثيرة …)، وله أخطاء طبعًا، لكن التوازن إيجابي جدًا. لا يحب أن نعامل فلورنتينو بهذه الطريقة. يستحق أن يرحل بكرامة، وأن هو يحدد توقيت الخلافة والانتقال. أنا لا أرى إنريكي ريكيلمي رئيسًا لريال مدريد في الوقت الحالي.
SIETE DÍAS, SIETE CAUSAS
Primera causa: La democracia de quita y pon
Hay una frase de la candidatura de Enrique Riquelme que se repite constantemente en esta campaña:
“Hay que devolver el Real Madrid a los socios.”
Y cada vez que la escucho me hago la misma pregunta.
¿De quién hay que devolvérselo?
Porque el Real Madrid sigue siendo propiedad de sus socios.
No de un fondo de inversión.
No de un Estado extranjero.
No de un accionista mayoritario.
De sus socios.
Lo curioso es que quienes hablan de recuperar la democracia suelen olvidar un detalle incómodo; las reglas que hoy rigen el club fueron aprobadas por los propios socios.
Pueden gustar más o menos.
Pueden reformarse.
Pueden criticarse.
Lo que no puede hacerse es presentar como un déficit democrático aquello que nació precisamente de una decisión democrática.
Porque entonces el problema deja de estar en las reglas.
Y pasa a estar en el resultado.
La democracia tiene una característica molesta; obliga a aceptar lo que deciden los demás.
También cuando no coincide con nuestros intereses.
Por eso la primera pregunta que debería responder cualquier candidatura que habla de “recuperar la democracia” es muy sencilla:
Si los socios aprobaron las reglas, ¿están cuestionando las reglas o están cuestionando a los socios?
Porque no es lo mismo.
Y porque de la respuesta depende toda la credibilidad del discurso.
Quizá el verdadero problema no sea la falta de democracia.
Quizá el verdadero problema sea aceptar sus resultados cuando no coinciden con lo que uno quería.
Mañana, segunda causa.
¿DÓNDE ESTABA USTED
CUANDO EL MADRIDISMO LIBRABA ESTAS BATALLAS?
Señor Riquelme:
Hay algo que me genera una duda legítima.
Llevo años siguiendo la actualidad del @realmadrid,
la prensa deportiva, las redes sociales
y los grandes debates que han marcado al madridismo.
Y, sinceramente, hasta la aparición de su candidatura,
no recuerdo que usted fuese una voz
especialmente visible en cuestiones como:
• El Caso Negreira.
• La reforma del CTA.
• Los enfrentamientos institucionales con Javier Tebas.
• La defensa del modelo de propiedad de los socios.
• Las campañas mediáticas contra el Real Madrid.
• La defensa pública del club frente a determinados ataques externos.
Tal vez existan intervenciones que desconozco.
Si es así, estaré encantado de leerlas.
Pero la percepción de muchos madridistas
es que su voz pública
ha aparecido con fuerza coincidiendo
con el inicio de esta campaña electoral.
Por eso le pregunto:
¿Dónde estaba usted cuando el madridismo libraba todas estas batallas?
Porque para presidir el Real Madrid no basta con prometer un futuro.
También es importante conocer cuál ha sido el compromiso demostrado con el club en el pasado.
Venezuela debe agradecer mucho a España como nuestra madre patria. De alli nacen nuestra cultura y tradiciones.
Contrario a los revisionistas, no hubo saqueo. Hubo una transculturización que nos llevó a la Modernidad.
Quien saqueó a Venezuela asociable a España fue Zapatero.
Escuchando a Florentino y viendo a gente criticando porque “no hubo PowerPoint” o porque esperaban algo más espectacular… sinceramente, no lo entiendo.
Ha sido una presentación simple, sí, pero diciendo realidades, no populismo ni humo.
Por ejemplo, ha hablado de lo de Cox y de Enrique Riquelme. Y ojo, que según publicó Bloomberg, habrían recurrido a un préstamo puente para una operación en México donde se llegaba a hablar de retornos de hasta el 54% para el prestamista. Luego habrá matices y lo que quieras, pero es normal que eso genere dudas sobre cómo se está gestionando todo.
También ha hablado de quién rodea esa candidatura y de la relación que tienen algunos con Ramón Calderón. Y claro, a veces parece que mientras entre la pelotita todo lo demás da igual. Pues yo no pienso así.
Porque yo no quiero solo que el Madrid gane. También quiero que el club esté bien gestionado, que tenga estabilidad y que siga siendo el número uno en todo, no solo en el campo.
Y luego Florentino ha hablado de proyectos de futuro muy importantes. Lo del Madrid Innovation District en Valdebebas, todo el tema tecnológico, lo del Bernabéu Infinito con Apple… al final el Madrid está pensando a largo plazo y en seguir siendo una referencia mundial también fuera del fútbol.
Y en lo deportivo ya veremos qué pasa estas semanas, pero si algo ha demostrado Florentino es que habla más con hechos que con palabras.
Además, hay algo que mucha gente olvida: Florentino no necesita el Madrid. Con el patrimonio que tiene, si hubiera querido quedarse el club para él, lo habría hecho hace muchísimos años. Y no lo hizo.
Y cuando habla de que el Madrid siga siendo de los socios, pues tendrá que explicarlo mejor o peor, pero al menos hay una idea detrás. De hecho, el profesor @mjaureguizar lo analiza bastante bien.
Luego veo a mucha gente diciendo que si no hemos ganado no sé qué, y claro que hay que exigir. Esto es el Real Madrid. Un tercer año sin títulos se lleva por delante a cualquiera, incluso a Florentino. Eso lo sabemos todos.
Pero también hay que tener memoria. El Real Madrid ahora mismo es el club número uno del mundo a nivel económico, institucional y prácticamente en todo. Y eso no pasa porque sí.
Y luego hay cosas que como socio me parecerían importantísimas. Lo de acabar con la reventa y liberar miles de abonos, por ejemplo. Porque habrá gente que no quiera un parque temático ni historias raras; habrá gente que simplemente quiera ir al Bernabéu cada domingo a ver al Madrid. Y eso también importa.
¿Que Florentino se equivoca? Claro que sí. Como todos. Pero a veces escucho ciertas críticas y parece que algunos han olvidado todo lo que se ha conseguido con él.
Y sinceramente, podrás querer otro presidente, perfecto, eso es respetable. Pero decir que el Madrid está mal gestionado o que Florentino no ha llevado al club a otro nivel… eso ya me cuesta mucho comprarlo.
Y sí, seguramente ya le queda poco a Florentino en el Madrid. Pero no creo que sea en estas elecciones.
Dentro de poco seguramente aparecerán candidaturas mucho más serias, más preparadas y más trabajadas. Pero mientras tanto, a Florentino todavía le queda un último baile.
Durante muchos años a varios de nosotros que no somos venezolanos, pero que siempre nos preocupamos por la causa de Venezuela, nos decían que eso era algo que “tenían que arreglar entre ellos”.
Y no, nosotros respondíamos que no, porque los venezolanos no solo se estaban enfrentando al régimen venezolano, se estaban enfrentando a toda una red criminal trasnacional que involucraba a diferentes países y múltiples actores internacionales.
Lo que está pasando con Zapatero es apenas la punta del iceberg de todo lo que había detrás. Un expresidente español llegó a tener minas de oro y ser traficante de presos políticos.
Tómense un minuto para pensar la dimensión de lo que estamos hablando y todo lo que nos falta por conocer.