Sigue cabreado, ojo, y con dolores de cabeza. El clima... sí, tal vez sea por el dichoso clima.
Sea como sea, ( no ) mira por dónde anda, así que choca de lleno con Edward.
— ¡Jo!...der.
imaginarse las posibilidades. Recuerda muchas cosas, pero precisamente la imagen de su fallecimiento, esos últimos segundos respirando, no consigue aclararse.
— Tch.
Par de días han transcurrido desde su llegada a tales infernales lares, en confusión y cierta cólera encontrándose todavía a pesar de ello. No es que se cuestione las valoraciones del supuesto existente Dios ni de aquél que gobernaba allá donde se situaba; en realidad, consciente
era en vida que acabaría bajo tierra una vez falleciera.
La incógnita se encontraba en el cómo y el cuándo de su aparición. Todo apuntaba a que estaba muerto, por supuesto. ¿Pero quién, estando en la cúspide de la juventud, moría sin más?
Le duele la cabeza con sólo