Dos veces, eh.
Dos veces en TODA LA HISTORIA ha llegado España a una final de mundial.
Todo lo que no sea vivirlo sobradamente desde ya, me parece una pérdida de oportunidad imperdonable.
Disfruta y déjate de rollos, de verdad. Se lo contarás a tus nietos un día.
Harta ya de los saltitos en los penales; hace falta un indígena como Jamie Vardy que tire trallazos con el coraje reprimido de una infancia llena de discriminación y privaciones.
Hasta siempre, LEYENDA. Siento como un gran honor que mi selección haya formado parte de tu último partido en la Copa del Mundo. Dejas un legado imborrable. Seguramente merecías otro final, pero, al menos, te ganó tu segundo país. Aquí siempre serás querido y bien recibido por los auténticos aficionados a este maravilloso deporte.