Mirada que alza, dedicรกndole una ojeada a la azabache mientras escupe una pequeรฑa llama de fuego por la boca, le gustan sus caricias asรญ que consentirรก sus deseos.
Sรณlo por su naturaleza, de ser un caso distinto habrรญa obviado la existencia suya. Dos palmaditas en cabeza le da, ยฟpuede lanzar una llamita con su boca?