Sociólogo universitario opina sobre medio ambiente sin base científica y sin rigor conceptual. No es el tipo de discusión que requieren estos temas. https://t.co/6XMYyW0GcO a través de @ObservadorUY
Desastre de diseño urbano. Se piensa en componentes aislados (la parada, el cartel de publicidad que tapa la vista y genera inseguridad), no se piensa en la integralidad del espacio público y su uso.
𝗛𝗔𝗖𝗘𝗥 𝗖𝗜𝗨𝗗𝗔𝗗: 𝗖𝗿𝗶𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼𝘀 𝘆 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗚𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼́𝗻 𝗨𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮.
Un libro del Instituto de Planificación y Ordenamiento Territorial (IPOT) del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba. Se presenta este miércoles.
El mundial del país imaginario
Cada cuatro años, Uruguay se mira a.sí mismo a través de una camiseta. La nación deposita sobre once futbolistas una responsabilidad absurda: demostrar que sigue siendo aquello que imagina haber sido. Y entonces llega el Mundial.
Las expectativas son colosales. Desproporcionadas. No nacen del análisis del presente, sino de la nostalgia. Se habla de historia, de tradición, de carácter, de una supuesta esencia nacional que garantizaría resultados por decreto. Como si los trofeos obtenidos por hombres muertos o jubilados pudieran marcar goles en el siglo XXI.
Pero la selección entra al campo y ocurre algo incómodo: aparece la realidad. Los rivales mediocres corren más, arriesgan más, innovan más. Parecen pertenecer a países que todavía creen en el futuro. Mientras tanto, los nuestros juegan como juega la nación entera: al empate, esa vieja religión nacional, se traslada del Parlamento al césped.
Y cuando el equipo fracasa, cuando queda eliminado de manera gris, sin épica y sin tragedia, surge la indignación colectiva. Los mismos que habían construido expectativas delirantes denuncian la decepción. Los mismos que confundieron deseo con realidad buscan culpables. Nadie formula la pregunta esencial.
¿Por qué una sociedad acostumbrada a administrar su decadencia espera producir excelencia de manera automática?
La selección no es la causa del problema. Es su radiografía más honesta. Porque juega exactamente como vive el país este país envejecido, que sigue hablando de sus viejas hazañas como un coronel retirado que menciona cada noche las mismas batallas. Un país que ha convertido la nostalgia en política pública y la autocomplacencia en patrimonio cultural. Un país que se resiste a admitir que hace mucho tiempo dejó de competir contra los mejores para empezar a compararse consigo mismo.
La paradoja es extraordinaria. Cuanto más se deteriora la realidad, más grandiosas se vuelven las expectativas. Como si la imaginación colectiva intentara compensar aquello que la experiencia ya no puede sostener. Se exige una selección campeona desde una estructura social que castiga el riesgo, sospecha del talento y celebra la mediocridad equilibrada.
Porque el problema nunca fue futbolístico. El problema es cultural. Durante décadas se ha enseñado que el éxito es sospechoso, que destacar genera desconfianza y que toda diferencia merece corrección. Se ha construido una moral del empate donde la derrota resulta tolerable y la victoria excepcional casi incómoda. Nadie quiere fracasar, pero tampoco se acepta el precio de triunfar.
Por eso la selección juega con miedo. Porque representa a una sociedad que también lo tiene. Miedo al conflicto. Miedo a la competencia. Miedo a reconocer que el mundo no concede privilegios sentimentales ni respeta relatos históricos. Los goles se marcan en el presente. La riqueza se crea en el presente. La cultura se produce en el presente. La historia puede inspirar, pero no sustituye al esfuerzo.
Sin embargo, cada eliminación produce la misma ceremonia. Se buscan traidores, incompetentes, conspiraciones o malas suertes. Cualquier explicación sirve con tal de evitar la única verdaderamente dolorosa: que tal vez el equipo juega exactamente al nivel del país que lo produce.
Y eso es lo insoportable.
Porque obliga a admitir que la pobreza más profunda no es la económica. Es la pobreza de ambición. La renuncia silenciosa a la excelencia. La convicción secreta de que alcanzar la grandeza es improbable, pero fingir que aún nos pertenece resulta indispensable.
Entonces termina el Mundial. La selección vuelve a casa. Los aficionados regresan a sus rutinas. Y el país continúa avanzando lentamente hacia ninguna parte, aferrado a sus recuerdos, celebrando empates y esperando que la próxima vez, de alguna manera milagrosa, la realidad decida comportarse como la nostalgia.
"Esto es lo que produce la política de identidades: se deja de juzgar a las personas por lo que hacen y se empieza a juzgarlas por el grupo al que pertenecen."
He criticado al wokismo desde hace tiempo y sigo haciéndolo. Mucha gente todavía lo ve como algo exagerado o como un conjunto de ideas un poco raras pero inofensivas. Creen que son solo modas pasajeras o errores de interpretación y que no hay que darle mucha importancia. Pero las ideas tienen consecuencias reales.
Todo lo que ha pasado con las bandas de pakistaníes que abusaron de miles de niñas en Reino Unido durante años es, en gran parte, una consecuencia directa del wokismo. Esta ideología divide el mundo en opresores y oprimidos, y en ese esquema los musulmanes (sobre todo los de origen pakistaní) entran automáticamente en la categoría de víctimas del colonialismo y del racismo occidental. Como son víctimas, tienen una especie de superioridad moral y criticar o investigar a personas de ese colectivo se considera automáticamente racismo o islamofobia. Y nadie en las instituciones quería ser señalado como racista.
Esto es lo que produce la política de identidades: se deja de juzgar a las personas por lo que hacen y se empieza a juzgarlas por el grupo al que pertenecen. Da igual lo que haya pasado, lo importante es quién lo ha hecho. Si el autor pertenece a un grupo considerado “oprimido”, el asunto se minimiza, se relativiza o directamente se tapa. Lo hemos visto también con otros casos de violaciones en grupo cometidas por hombres que no son blancos: muchas feministas que normalmente están muy pendientes de estos temas guardan un silencio bastante llamativo cuando los agresores no encajan en el perfil que les interesa.
Es el nuevo antirracismo, que no tiene nada que ver con el de Martin Luther King. El de King quería que se juzgara a la gente por el contenido de su carácter, no por el color de su piel. Este nuevo enfoque hace exactamente lo contrario: convierte la identidad en lo más importante y crea dos varas de medir según quién sea el culpable.
El problema del wokismo no es que sea de izquierdas o de derechas. El problema es que es profundamente antiliberal. Rechaza la idea de que todos somos individuos con los mismos derechos y responsabilidades, y la sustituye por una visión en la que lo que importa es a qué grupo perteneces. Desde esa lógica se justifican dobles estándares, se limita la libertad de expresión cuando molesta a ciertos colectivos, y se antepone la protección de la narrativa identitaria a la protección real de las personas (en este caso, de niñas vulnerables).
Al final, lo que está haciendo es erosionar las bases sobre las que se construyeron las democracias liberales: la igualdad ante la ley, la presunción de inocencia, el juicio por hechos y no por identidades, y la capacidad de hablar con claridad aunque lo que tengas que decir sea incómodo. Y cuando eso se rompe, las consecuencias pueden ser muy graves, como ya hemos visto.
BREAKING. All hell breaks loose between Donald Trump and Giorgia Meloni. 🇮🇹 🇺🇸
Trump told La7 tv that apparently “Meloni begged to have a picture with me at the G7, I felt sorry for her”.
Meloni’s scathing response: “I am shocked by Trump’s utterly fabricated words. I am sorry he doesn’t show the same determination against the enemies of the West. And bear in mind: me and Italy never beg”.
What a time to be alive.
Declaraciones de Jurgen Klopp a ZDF, sobre la reanudación del juego retrasada por el árbitro, durante el cooling break del México-Sudáfrica para que terminaran los comerciales de algunas cadenas de TV:
"Esto es el fútbol siendo tomado como rehén por ejecutivos en oficinas con aire acondicionado".
"Estos supuestos 'descansos por el calor' nos los vendieron como un escudo para el bienestar de los jugadores, una noble espada contra el calor. ¿Pero en realidad? No es más que una jaula dorada construida para patrocinadores. Cuando vi a los jugadores parados durante un descanso por calor mientras los tiempos de televisión dictaban el ritmo del partido, no pude evitar preguntarme: ¿a quién está sirviendo realmente la Copa del Mundo? ¿A los aficionados?, ¿A los jugadores?, ¿O a los anunciantes?".
"Un partido de la Copa del Mundo debería fluir como un río. En cambio, estamos construyendo presas en medio de él para que los comerciales puedan pasar. Eso es peligroso para el espíritu del juego. El fútbol alguna vez fue el evento principal, pero ahora corre el riesgo de convertirse en la música de fondo de un espectáculo publicitario. Nos dicen que estos descansos son por el bienestar de los jugadores, y por supuesto la salud de los jugadores importa. Pero cuando el juego empieza a doblar sus rodillas ante los tiempos de la televisión, la gente va a hacer preguntas. El balón se supone que es la estrella. No un descanso comercial".
"La Copa del Mundo es la catedral del fútbol. Sin embargo, a veces da la sensación de que la hemos convertido en un centro comercial donde la caja registradora recibe más respeto que el propio partido. Si este es el futuro, entonces el fútbol ya no está siendo interrumpido por los anuncios. El fútbol se está convirtiendo en la interrupción entre los anuncios".
Shocked to hear David Hockney has died. His huge achievement was to make serious painting look effortless. He carried forward one of the most sustained investigations into vision, space and representation by any post-war artist. British art has lost a giant.
El Frente Amplio vuelve a mostrar su verdadero concepto de “justicia social”. En pleno tratamiento del presupuesto departamental agregan un artículo que exonera un 30% de contribución urbana y suburbana a funcionarios, incluidos cargos de confianza. Sí, a los que más ganan, a los que tienen auto oficial, compensaciones y beneficios.
Mientras tanto, el vecino que paga la contribución con esfuerzo, que se atrasa y recarga multas, no recibe ningún descuento. Para el aparato político hay alivio. Para el ciudadano común, exigencia total.
Esto no es política social. Es privilegio institucionalizado. Y encima lo hacen en el presupuesto, como quien pasa la pelota rápido esperando que nadie mire.
Después hablan de equidad. Pero la equidad no es que el poder pague menos y el contribuyente más. La equidad es dar el ejemplo.
Cuando el discurso va por un lado y el presupuesto por otro, los números desenmascaran la historia.
Ayer en el CAUD2 se presentó «Transformación Urbanística y Construcción de una Institucionalidad Metropolitana. Rosario 1995-2019», de Mirta Levin, publicado por Café de las ciudades. Participaron Mónica Fein y Enrique García Espil, entre otras/os.
¿Esta película ya la vimos? Cuando la respuesta a la emergencia habitacional invisibiliza el problema estructural https://t.co/xkZ8YEBugJ vía @ladiaria
Las inscripciones siguen abiertas hasta 12 de junio!
Una oportunidad de formación especializada para graduados de diferentes carreras, para especializarse en desarrollo urbano y ordenamiento territorial.
Oportunidad que se abre cada dos años.
Los cursos 2026 empiezan en agosto!
Publicamos el mapa de Bogotá barrio por barrio de la primera vuelta. Pero lo interesante aparece al compararlo con 2022: la ciudad se corrió a la derecha, y se ve exactamente en qué barrios. Hilo con los extremos 🗺️👇