No entiendo el aura de derrotismo que hay. Se puede seguir compitiendo, tenemos una base joven. Y lo más importante: tenemos miles de clubes de barrio de La Quiaca a Ushuaia, ese lugar donde nacen los Messi, Diegos y Di Stefanos. Hay que defenderlos de estos hijos de puta.
Da un poco de miedo ver qué tan rápido se puede deshumanizar a todo un país. Y lo peor es cómo construyen el relato siempre de la misma manera: el europeo puede cargar, provocar, hacer chicanas y vivir el fútbol con intensidad, pero cuando lo hace un latinoamericano, de golpe se convierte en un salvaje, un soberbio, un sucio o un incivilizado y no es casualidad, es el mismo estereotipo de siempre, solo que reciclado para las redes sociales.
En cuestión de días pasamos de discutir de fútbol a ver miles de personas justificando insultos xenófobos e, incluso, comentarios deseando que maten argentinos, como si eso fuera una reacción normal o graciosa. Si bien este tuit específicamente no pide lo anterior, es parte de los posteos que construyen la narrativa, y cómo no, viene de otro latinoamericano.
Porque eso es lo más decepcionante, ver a otros latinoamericanos subiéndose a esa ola creyendo que esta vez el blanco es Argentina. ¿En serio piensan que los que consumen o difunden ese discurso hacen una diferencia tan grande entre un argentino, un uruguayo, un mexicano o un colombiano? Hoy genera likes pegarle a Argentina. Mañana será otro. Es más, ni siquiera deben saber que existen tantos países de habla hispana. El mecanismo es exactamente el mismo.
Y sí, los argentinos podemos ser insoportables para festejar. Podemos ser soberbios, cargosos y romper los huevos. Pero una cosa es criticar una actitud y otra muy distinta es instalar una narrativa donde todo un pueblo merece ser tratado como inferior. Ahí deja de ser una cargada y pasa a ser xenofobia.
Lo irónico es que Argentina, con todos sus defectos, también es un país que históricamente recibió millones de inmigrantes y donde muchísima gente de otros países cuenta que fue recibida como una más. Eso no significa que no exista discriminación, pero demuestra que una sociedad es mucho más compleja que el personaje que hoy quieren vender en internet.
Lo preocupante no es solo una publicidad o un meme. Es la velocidad con la que una campaña logra convencer a miles de personas de que deshumanizar a un pueblo entero está bien. Porque cuando empezás a justificar el odio hacia millones de personas por su nacionalidad, el problema ya no es el fútbol. Y si hoy te parece gracioso porque el objetivo son los argentinos, no te sorprendas cuando mañana el blanco sea cualquier otro país latinoamericano
La narrativa del odio a la Argentina tiene un solo objetivo: lograr que el robo de nuestras tierras y recursos parezcan justos y merecidos. Vienen por todo porque tenemos un territorio DE LA CONCH4 DE LA LOR4.
Hay partidos que trascienden el fútbol.
Como Veterano de Malvinas, hoy solo quiero agradecerles a estos chicos por la enorme alegría y la inmensa caricia al alma que nos regalaron.
El deporte nunca cambia la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas.
Tener tres trabajos está mal. No es normal trabajar jornada completa y no llegar a fin de mes. No tenés actitud emprendodra, están exprimiendo tu fuerza de trabajo por nada. Trabajar no dignifica. Lo que dignifica es vivir y trabajar en buenas condiciones.
Mi batalla cultural.
Seis horas de fútbol. Dos tandas de penales. Una utopía alcanzada. Siento que perdí el poco coeficiente intelectual que me quedaba. La Copa del Mundo es lo más grande que hay.
¿Querés un defensor que...
¿Cabecee? Llamá a Puyol.
¿Filtre pases? Llamá a Van Dijk.
¿Gane duelos? Llamá a Passarella.
¿Haga goles agónicos? Llamá a Sergio Ramos.
¿Tenga facha? Llamá a Hummels.
¿Querés uno que tenga todo? Llamá a Maldini... él te va a dar el número de Canale.
El fenómeno de la "retracción laboral" está redibujando el mapa del empleo en el GBA porque viajar desde el segundo cordón hacia la CABA o los grandes centros urbanos dejó de ser un negocio para los trabajadores de menores ingresos.
Con tarifas de colectivos provinciales cuyo boleto mínimo rompió la barrera de los $1.000, de trenes en aumento y del subte que supera los $1.500, el costo diario de los viáticos llega a devorarse hasta un 30% de un sueldo básico.
Esta crisis de movilidad se sufre con extrema crudeza en puntos críticos de la periferia: el eje oeste profundo, concentrado en Cuartel V y Trujui en Moreno, o Pontevedra en Merlo; el eje sur, con epicentro en la densa vulnerabilidad de Bosques e Ingeniero Allan en Florencio Varela, o Glew en Almirante Brown; y los barrios más postergados de José C. Paz y los kilómetros del fondo de La Matanza.
Quienes habitan estas localidades y quedan a más de veinte cuadras de las vías ferroviarias caen en la trampa de la "tarifa escalonada": se ven obligados a tomar hasta dos colectivos barriales solo para alcanzar una estación de tren, triplicando el gasto antes de pisar el límite de la Capital.
Las actividades más golpeadas por esta deserción forzada son las de sectores operativos esenciales con menor margen de negociación salarial.
El personal de casas particulares y limpieza, los trabajadores de la construcción (albañiles, pintores), los repositores de comercio, los playeros de estaciones de servicio y los empleados textiles o gastronómicos de categorías iniciales ya no consideran viable el traslado.
Para estos rubros, donde el teletrabajo es imposible, la ganancia real neta de la jornada se licúa por completo arriba del transporte.
Vecinos que antes gastaban horas de su vida en llegar a la ciudad hoy eligen quedarse en sus barrios.
Esto está provocando una silenciosa "barrialización" de la economía, donde la gente prefiere changas, microemprendimientos hogareños o empleos informales a pocas cuadras de su casa, priorizando el gasto cero en movilidad por sobre un salario nominal más alto pero ficticio.
Mirá lo que es esta tristeza, es el cadáver levantado por una IA verga con la voz sin alma, los ojos muertos y vendiendo timba en un cooling break, es la muerte de tantas cosas, no puedo creer que voy a tener que vivir como 20 años con todo esto, ojalá no dure tanto yo.