ASSE SIGUE DESHACIENDO
Ahora las principales asociaciones de Psiquiatras del país, reaccionan frente a la decisión del Directorio de ASSE de descabezar la Dirección de Salud Mental.
Los que saben de salud mental, le solicitan saber a los que no saben de salud mental, cuáles son los objetivos de esta reestructura y de qué manera se garantizará la continuidad y el fortalecimiento de las políticas institucionales en esta área.
Qué dirá Danza ahora ?
Después del papelón de la semana pasada hablando del Pereira Rossell -en donde se comprobó que nuevamente faltaba a la verdad- se habrá dado cuenta que las excusas de culpar al gobierno anterior, ya no dan resultado.
🇺🇾El Cuarteto de Nos cantando "No Somos latinos” en la TV uruguaya.
"No me jodan más no somos latinos, no somos un país bananero con palmeras que baila salsa, yo me creí acá en el sur" jajajaj
Basadisimos🐐🐐
@AleDeBarbieri@mbazzino Ya hay un proyecto de Ley propuesto por el diputado @MaxiCampo10. Hubo mesa de expertos en el Parlamento y entre técnicos diría que hay acuerdo en lo pertinente de regular el uso de celulares en tiempo pedagógico. La decisión es enteramente política de la educación.
EL REFLEJO CISPLATINO
Son tiempos agitados en el tablero internacional. El mundo anda sin freno y a gran velocidad.
China avanza con su poder de compra de nación gigantesca; adquiere, invierte, presiona y seduce.
Rusia insiste en quedarse con Ucrania. Aunque la heroica terquedad de Zelenski la empantana, no afloja y amenaza a Europa.
Estados Unidos, viendo que en Venezuela gobierna un cartel, detiene al cabecilla y aprovecha para asegurar el petróleo. Al mismo tiempo mira de reojo a Groenlandia por su ubicación estratégica y minerales.
Irán vuelve a tensionar al mundo con sus ayatolás, mientras buena parte del feminismo esta vez elige el silencio.
Es imposible no vincular los cambios en Venezuela con Irán, Hezbolá y el corte del flujo de recursos hacia Cuba.
Esta ya no encuentra quién subsidie la persistencia de su fracaso comunista. Antes fue la Unión Soviética, luego Venezuela; hoy ya no queda quién haga de mecenas del colectivismo.
Viejo consejo romano: si vis pacem, para bellum, si quieres la paz, preparate para la guerra. Europa había olvidado la frase.
Hoy vuelve a preparar su defensa incrementando los recursos de la OTAN. Se acabó la defensa gratuita de Estados Unidos. No puede financiarlo todo: tiene demasiados frentes como para estar subsidiando el estado europeo de bienestar social .
El sistema internacional se simplifica hasta la brutalidad: “estás conmigo o contra mí”.
Las potencias pasan lista, revisan alineamientos y aplican represalias.
Barreras arancelarias, limitaciones a la inmigración o invasiones. En Ucrania ayer, ¿en Taiwán este año?
Nuevos actores —más poderosos que muchos Estados— entran al juego: grandes empresas legales que influyen en gobiernos, y grandes organizaciones ilegales que blanquean dinero, trafican drogas o asesinan en nombre del odio y el fanatismo.
Aparece un tema que nos interpela: el principio de no intervención. Tan caro, tan central en nuestra tradición diplomática, enfrenta una crisis profunda.
Diseñado para prevenir conflictos entre Estados soberanos, no alcanza para regular la relación entre estos y grupos criminales que los copan, amenazan o manipulan para seguir delinquiendo.
La realidad muestra acciones que, siguiendo las normas tradicionales, habrían sido imposibles: Bin Laden abatido en Pakistán, el jefe del cartel de los Soles detenido en Caracas, líderes de Hezbolá o Hamas neutralizados con precisión quirúrgica en Siria o Líbano. Pedir detención, extradición y someterlos a la justicia es imposible. Los principios quedan desbordados por la necesidad de seguridad y eficacia. Rusia es acusada de eliminar enemigos en Londres y podemos seguir.
El derecho internacional no está dando respuestas, se le pasa por encima. Requiere modernizarse, redefinirse y adaptarse a actores que ni los redactores de Westfalia podían imaginar.
En medio de este panorama, Uruguay debe actuar con prudencia. No alinearse automáticamente con nadie. Alinearse por ideología nunca fue gratis. Menos ahora.
Nuestro deber es simple, antiguo en su sensatez: defender el interés nacional. El de los uruguayos.
Sin embargo, estamos fallando de forma estrepitosa.
La última muestra fue seguir a Brasil, Colombia y Chile en una declaración sobre Venezuela.
Volvió ese reflejo cisplatino tan del Frente Amplio: hacer lo que piden Lula y el Brasil.
Pasó cuando el presidente Bush ofreció un Tratado de Libre Comercio. En 24 horas aterrizó en Montevideo Celso Amorim y, junto a Lula, se encargaron de que el tren pasara de largo. La izquierda no se inmutó ante tamaña intromisión. La aceptó sumisamente.
Podríamos tener un acuerdo con la mayor economía del mundo. Imagine hoy, 20 años después, el Uruguay que seríamos.
Pero no. Se obedeció al Brasil. No se pensó en los uruguayos. Ahora se repite la historia: Lula “pide” y Uruguay se alinea con él, Petro y Boric.
Nadie solicita alinearse con los otros.
Se pide algo más patriota: pensar primero en el Uruguay no en amistades ideológicas.
🔴 El dictador de Venezuela ha caído. Nicolás Maduro ya no gobierna, tras años de sostenerse ilegítimamente en el poder mediante la represión sistemática, el fraude electoral y el terrorismo de Estado.
El fin de los dictadores como Maduro, criminales de la peor especie no debe ser defendido por nadie que respete los derechos humanos de los venezolanos.
Un tirano es un tirano siempre: mata, asesina y violenta los derechos humanos.
El secuestro a los venezolanos lo hizo la dictadura montando un terrorismo de estado truculento.
Quien defienda a Maduro se pone del lado de tirano y del terrorista.
Cada uno sabrá donde se ubica.
@ggurmendez Adelante Gabriel, veo algunos de los comentarios contrarios a tu posteo y no sorprende. Cuando se enteren que Varela volvió de EEUU encantado y pregonó las ideas que marcaron la historia del país, justamente inspirado en Norteamérica, pasa a ser persona no grata🤣
A message from a Kindergarten teacher:
After forty years in the classroom, my career ended with one small sentence from a six-year-old:
“My dad says people like you don’t matter anymore.”
No sneer. No malice. Just quiet honesty — the kind that cuts deeper because it’s innocent. He blinked, then added, “You don’t even have a TikTok.”
My name is Mrs. Clara Holt, and for four decades, I taught kindergarten in a small Denver suburb. Today, I stacked the last box on my desk and locked the door behind me.
When I started teaching in the early 1980s, it felt like a promise — a shared belief that what we did mattered. We weren’t rich, but we were valued. Parents brought warm cookies to parent nights. Kids gave you handmade cards with hearts that didn’t quite line up. Watching a child sound out their first sentence felt like magic.
But that world slowly slipped away. The job I once knew has been replaced by exhaustion, red tape, and a kind of loneliness I can’t quite describe.
My evenings used to be filled with construction paper, glitter, and glue sticks. Now they’re spent filling out digital reports to protect myself from angry emails or lawsuits. I’ve been yelled at by parents in front of twenty-five children — one filming me with his phone while I tried to calm another child mid-meltdown.
And the kids… they’ve changed too. Not by choice.
They arrive tired, anxious, overstimulated. Their tiny fingers know how to swipe a screen before they can hold a crayon. Some can’t make eye contact or wait in line. We’re expected to fix all of it — to patch the gaps, heal the trauma, teach the curriculum, and document every move — in six hours a day, with resources that barely fill a drawer.
The little reading corner I once built, full of soft beanbags and paper stars, was replaced by data charts and “learning metrics.” A young principal once told me, “Clara, maybe you’re too nurturing. The district wants measurable results.”
As if kindness were a weakness.
Still, I stayed. Because of the small, holy moments that no spreadsheet could measure —
a whisper of, “You remind me of my grandma.”
a shaky note that read, “I feel safe here.”
a quiet boy finally meeting my eyes and saying, “I read the whole page.”
Those tiny sparks were my reason to keep showing up.
But this last year broke something in me.
The aggression grew sharper. The laughter in the staff room turned to silence. The light went out of so many eyes. I watched brilliant teachers — my friends — vanish under the weight of burnout, their joy replaced by survival.
I felt myself fading too, like chalk on a board that’s been wiped one too many times.
So today, I began my goodbye. I pulled faded art off the walls and tucked thirty years of handmade cards into a single box. In the back of a drawer, I found a letter from a student from 1998:
“Thank you for loving me when I was hard to love.”
I sat on the floor and cried.
No party. No applause. Just a handshake from a young principal who called me “Ma’am” while checking his notifications.
I left my rocking chair behind, and my sticker box too. What I carried with me were the memories — the faces of hundreds of children who once trusted me enough to reach out their hands and learn. That can’t be uploaded. It can’t be measured. It can’t be replaced.
I miss when teachers were partners, not targets. When parents and educators worked side by side, not in opposition. When schools cared more about wonder than numbers.
So if you know a teacher — any teacher — thank them. Not with a mug or a gift card, but with your words. With your respect. With your understanding that behind every test score is a heart that cared enough to try.
Because in a world that often overlooks them, teachers are the ones who never forget our children.
GRACIAS! A cada persona que ha sido parte de esta campaña. Y a la Vicky que alguna vez soñó con esto: gracias por no rendirte! ✌️🚩Que sea una gran jornada!
#MVDNoticias
🔴💭@vickitacaceres presentó propuestas sobre turismo y salud en el marco de su candidatura a la IM por la Coalición Republicana
🗣️"Queremos revitalizar las policlínicas municipales, transformándolas en centros comunitarios de bienestar, con un foco especial en salud mental", dijo Cáceres.
🎙️Móvil: @abril_mederos
Un Montevideo renovado implica también cuidar a las personas. Porque la salud es bienestar físico, mental y social. Es también convivencia y comunidad.
Acá nuestras propuestas para transformar la salud de los montevideanos desde los barrios 👇🧵
Montevideo necesita una renovación real: que apueste al trabajo, al bienestar y al desarrollo. Hoy presentamos nuestras propuestas en Turismo y Salud, dos pilares para construir un departamento que mire al futuro.
👉Montevideo se renueva contigo #yoconvicky