No hay forma de negar que México vive en la oscuridad perenne. En México es constantemente de noche. Nuestro reloj marca permanentemente la Hora del Diablo. Estamos malditos. El país ha sido arrasado por su clase política y por los narcos. Entre ambos nos han robado todo: la tranquilidad y la república; el futuro y la esperanza. Ambos son las piezas del narcorrégimen que aprieta la pinza sobre nuestro cogote. México es un país que peca de inocencia, que finge demencia para intentar conservar la cordura. Somos un país tan fallido que no nos queda más que hacer como que no pasa nada. Como que podemos tener TMEC chapoteando en la sangre de los descabezados; que podemos invitar a los inversionistas para que finquen sus fábricas sobre la tierra humedecida por las vísceras de los desollados; que podemos hacer nuestra vida, planear nuestro futuro, invertir en una casita, mientras hay madres escarbando la árida tierra en busca de unos huesos a los que puedan hablarles con el amor con el que un día les hablaron cuando eran sus hijos y estaban vivos. ¿Qué nos queda en un país que no va a ningún lado sino hacer como que seguimos avanzando? Vivimos en un país esquizofrénico que castiga las palabras y protege a las mujeres del debate pero entrecierra los ojos a los horrores que todos los días suceden en la densidad arbolada de algún paraje escondido; creemos que podemos sostener ideas "progresistas" como si cada hora alguien no fuera hecho cachitos por sus enemigos; vivimos como si el viento no hiciera resonar en todos los rincones del país los aullidos de los torturados, como si no hubiera millones de familias rotas y humilladas. Nos llenamos la boca de feminismo en un país completamente deshumanizado. Nuestro horror se esparce todos los días como un incendio feroz e incontrolable. No hay límites para la crueldad mexicana. Nuestra marca registrada es la sevicia, la barbarie es nuestra moneda de cambio, la salvajada el producto que mejor nos distingue en el mundo entero. ¿Cómo podemos seguir soñando si compartimos el país con una horda de miles y miles de salvajes, con una yunta de animales premodernos sin córtex prefrontal que inhiba su naturaleza oscura, su alma malhadada? ¿Cómo es que le hacemos para seguir contando chistes, cantando, bailando, riendo? ¿Cómo podemos hacer el amor si nuestra casa está a espaldas de un campo de exterminio; o cantar un gol si bajo esa misma tierra reposan los restos de alguien que nunca va a encontrar descanso? Pronto no quedará familia mexicana que no se encuentre atravesada por el dolor más brutal, que no haya sido tocada por la maldad demoniaca de sus semejantes. Ya nos volvimos todos locos porque es la única manera en que podemos despertar todos los días y hacer como que no pasa nada.
El feminismo no es mas que un movimiento fascista ejecutado por orcos marxistas hambrientos de poder para hacer el mal y destruir a la sociedad occidental.
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quieren cancelar a noel por no ser woke mcwoke vayan a escuchar gorillaz que se yo total a ustedes no les gusta la musica buscan faros morales xq sin q alguien les diga q decir o pensar son mogolicos y no saben
When you realise everything your grandparents thought was cool
Is cool
Hating the government, guns, old trucks, hot coffee, dark jokes, peace and quite
Oye perra de mierda @Claudiashein, por qué vergas las fuerzas armadas custodian el funeral de un criminal cuyas manos estaban llenas de sangre de mexicanos? Con que pinches huevos te atreves a ordenar algo así?
@LuisMiNegocios Que los meseros viven de las propinas no es argumento para encajarles eso a la cuenta de los comensales. El modelo de negocios está mal. A la mayoría de la gente no se le da propina. Por qué se sienten con derecho de recibir propina los meseros. Qué los hace especiales?
“Being punk is when you follow the rules I say you have to follow and have the exact same beliefs as your school guidance counselor. if you don’t follow the rules you can’t be punk”
Estudien filosofía. Al final, es lo único que realmente vale la pena, porque enseña a pensar cuando el ruido exige obedecer, a dudar cuando la consigna pide fe y a sostener principios incluso cuando hacerlo incomoda.
La filosofía no da certezas fáciles ni respuestas rápidas, pero sí algo más valioso. La filosofía da criterio, porque sin criterio no hay justicia, no hay política digna ni ciudadanía libre; sólo pasiones, odios y consignas vacías. En tiempos donde se aplaude la fuerza y se desprecia el pensamiento, estudiar filosofía no es un lujo. estudiar filosofía es un acto de resistencia.