La nena estaba chocha con la madre que se drogaba y la dejaba putañear tranquila con tal que no le cayera preñada a la casa.
La nena y la madre le encajaron una denuncia al padre que le ponía límites y se la sacaron.
La justicia avaló todo de acuerdo a las leyes vigentes y a su espíritu feminista.
Ahora la nena está muerta y la madre está con síndrome de abstinencia.
Pero el problema son los hombres.