El género “bardear lo popular” jamás morirá porque es condición necesaria del éxito, sea Fito, el Diego o cualquier forma de trascendencia. Es derecho inalienable del condenado a la mediocridad odiar lo que hace feliz a mucha gente.
Déjenlos por piedad, es lo único que tienen.
Diego Maradona en Bariloche, 1996: “Yo defiendo los bosques, el verde. Hay que decir: ‘Aquí hace falta esto, señor Presidente’. Quiero venir con mi familia, mostrarle lo lindo que es el paisaje. Luchemos por una prevención para apagar los incendios. Es criminal cuando se quema”.
Insisto porque el punto es central. Si Trump puede secuestrar al presidente de Venezuela sin consecuencias reales, Xi Jinping también podría hacer lo mismo con el presidente de Taiwán o Putin con Zelensky. Cuando el derecho internacional, la soberanía y el principio de no injerencia se aplican de manera selectiva, dejan de ser reglas y pasan a ser excusas. En ese escenario no hay límites jurídicos, solo poder. Y cuando el poder reemplaza al derecho, el conflicto deja de ser excepcional y se vuelve norma.
Ahora que seguramente se venga una suelta de pelotudos como éste, no está de más recalcar una obviedad:
Está mal robarse una elección, esconder las actas y falsear un resultado para quedarse antidemocráticamente en el poder.
Está mal bombardear otro país porque querés cambiar a su presidente, independientemente de lo antidemocrático que ese presidente sea. No motiva el ataque la falta de democracia, como se puede ver en el trato preferencial del que gozan todos los regímenes antidemocráticos aliados de EEUU, lo motiva la intención de quedarse con los recursos naturales de Venezuela. Imperialismo puro y duro.
Estas dos afirmaciones no son contradictorias entre sí y deberían ser principios básicos para cualquiera que defienda la democracia y la soberanía de los países latinoamericanos.
La fila de fanáticos del Gobierno indignados con Fantino porque dijo que Milei "no hace ningún esfuerzo". ¿Cuál es el enojo? ¿Qué esfuerzo hace el Presidente, comparable con los que no llegan a fin de mes? ¿Las dos vueltas al mundo que lleva viajando? ¿Las 13 visitas a Estados Unidos en 20 meses? ¿La custodia? ¿La vida en Olivos y las apenas dos veces por semana que va a la Casa Rosada? ¿Los domingos de ópera con amigos? ¿El microcine para ver en exclusiva la película de Francella 3 veces en una semana? ¿Los ensayos con la Banda Presidencial? ¿El capricho de sentirse una estrella de rock con un recital en un estadio? ¿Los premios falopa que fue a recibir a Europa? ¿Los almuerzos o las juntadas con Nik y Diego Recalde? ¿Las clases de economía austríaca que le da a cada persona que lo visita? El máximo sacrificio que se le puede contar a esta altura es haber suspendido un viaje a Las Vegas para ver el show de una ex novia. En serio, eso es todo.
es la mejor carrera de un futbolista argentino en toda la historia, nada de MLS, nada de china, nada de arabia, ganó todo lo que se puede ganar en europa y selección y volvió al club qué lo formó para volverse leyenda absoluta