“La libertad no es hacer lo que quieres. Es tener el carácter para hacer lo correcto.”
El 2 de abril de 2005 murió Juan Pablo II. Es el Papa con el que mi generación creció.
Tuve la oportunidad de conocerlo. Y lo que más me marcó fue: su mirada. Serenidad, firmeza y una autoridad que no imponía, convencía.
Su legado sigue intacto: la libertad no es comodidad ni conveniencia. Es carácter. Es hacer lo correcto, incluso cuando cuesta. Incluso cuando nadie aplaude.
21 años después, su ejemplo sigue siendo guía: en la fe, sí, pero también en la forma de enfrentar el presente. Con convicción, con responsabilidad y sin atajos.