@maibortpetit Porque le dan tribuna a esas ratas?!
Ratas nacen, ratas mueren.
Pero uno sigue ciertos periodistas buscando información veraz, no para consumir este tipo de basura.
@nayibbukele Gracias presidente!
Horror de fuerzas armadas las nuestras, donde estan sus helicópteros e insumos que toca contratar privado!
Que Dios ponga todo en debido lugar
@salorondon23@SeleVinotinto Has sido un gladiador en todos estos años y agradecemos toda tu entrega Salo. Espero que ya se den los pasos para cubrir esa posición en el futuro.
@LuzMelyReyes Hay opciones en las que debería darnos la opción de ninguna de las anteriores, ni en una encuesta de X me da para votar por alguno de ellos.
@jaarreaza Pedazo de animal, el espíritu de reencuentro implica seguir arrodillados a sus gustos? Esta prohibido disentir porque ustedes se ofenden?
"Libres pero si se quejan los vuelvo a secuestrar "
Y sobre esa base pretender justificarse. Vayan a visitar a Maduro y háganle compañía!
@jesusmedinae Lo que habría que definir es si realmente tenían vínculos con el narco o si los consideraban incómodos o leales a la constitución y por eso les montaron expedientes. A estas alturas hay que mirar todo con lupa.
@jorgerpsuv No mostraron las actas que certificaban su derrota electoral por lo que menos mostrarán las listas que certifican que son unos secuestradores y violadores de DDHH.
@LuzMelyReyes@LuzMelyReyes no cree usted que la euforia y efervescencia de la oposición cuando Jorge R anunció liberaciones (incluido comunicado de MCM), generó molestia al gobierno y es lo que ha relentizado las liberaciones?
@DanielDiMartino Tienen a amenazarlos con perseguir a la familia y amigos en Venezuela, además de que "podrían afectar" la liberación de otros presos. Terror psicológico.
Delcy, Balaguer y la lógica de la continuidad, por qué las potencias no imponen al líder popular tras la caída del dictador
Cuando un régimen personalista colapsa, ya sea por la captura de su líder, como ocurre hoy con Nicolás Maduro, o por su eliminación física, como sucedió con Rafael Leónidas Trujillo en 1961, surge una pregunta inevitable, ¿por qué no se impone de inmediato al líder opositor más popular?, ¿por qué no María Corina Machado hoy, o por qué no entonces el candidato con mayor respaldo popular en República Dominicana?
La respuesta no es moral ni ideológica, es geopolítica y de control del riesgo.
En Venezuela, Estados Unidos tenía capacidad material para neutralizar a Delcy Rodríguez, o para desconocer cualquier continuidad del chavismo y forzar una transferencia directa hacia la oposición. Sin embargo, no lo hizo. Al contrario, toleró, aunque no legitima, que Delcy Rodríguez, figura orgánica del régimen, quedara al frente del aparato estatal de forma provisional. Esto no equivale a respaldo político, sino a una decisión estratégica clásica, preservar continuidad administrativa, control de fuerzas armadas, cadena de mando y estabilidad mínima, mientras se diseña una transición.
La historia dominicana ofrece un espejo casi perfecto. Tras el asesinato de Trujillo, Estados Unidos pudo haber desplazado de inmediato a Joaquín Balaguer, figura íntimamente ligada al trujillismo, y haber impuesto otro liderazgo. No lo hizo. Joaquín Balaguer permaneció como presidente formal porque representaba la continuidad institucional del régimen sin Trujillo, permitiendo descomprimir tensiones, evitar una guerra civil y garantizar que el aparato estatal no colapsara.
El líder popular de la época no era Balaguer, ese líder fue Juan Bosch, quien gozaba de legitimidad social y respaldo democrático real. Sin embargo, Bosch no fue impuesto tras la muerte del dictador, llegó después, mediante elecciones en 1962, cuando el sistema estaba mínimamente estabilizado. Incluso así, fue derrocado al año siguiente, lo que demuestra que las transiciones no se ganan solo con legitimidad popular, sino con control efectivo del poder real.
Este patrón se repite, las potencias no colocan primero al líder más querido, sino al que reduce el riesgo inmediato. El líder popular representa ruptura, el continuista representa contención. En términos crudos, la estabilidad precede a la democracia, no al revés.
Por eso Delcy, como Balaguer, no es el futuro deseado, sino el amortiguador temporal. Y Corina, como Bosch, representa la legitimidad democrática, pero también el desafío al aparato que aún sobrevive. La transición real comienza después, no en el minuto cero del colapso del dictador.
La lección histórica es incómoda pero clara, las transiciones pactadas casi nunca comienzan con justicia plena ni con el líder más legítimo, sino con el mal menor que garantiza que el Estado no implosione. El riesgo no es reconocer esa lógica, el riesgo es confundir la fase de contención con el destino final