#Denuncia| La denuncia es grave: jóvenes de la etnia Mokaná de Baranoa aseguran que beneficios educativos estarían siendo condicionados por cobros, presiones electorales y participación en actividades políticas.
Según los denunciantes, varios beneficiarios del fondo Álvaro Ulcué Chocué —creado para apoyar el acceso y permanencia de jóvenes indígenas en la educación superior— habrían sido obligados a pagar sumas de $500.000 en universidades públicas y $300.000 en privadas para acceder o renovar el beneficio.
Los jóvenes también señalan que, durante la campaña presidencial de Iván Cepeda, se les habría exigido conseguir 20 votos para respaldar su candidatura en segunda vuelta.
Otra denuncia apunta a las horas de labor social. Afirman que algunas actividades no serían certificadas si los estudiantes no participaban en eventos políticos promovidos por la administración del cabildo.
Los denunciantes sostienen que pidieron acceso a los estatutos que supuestamente respaldaban estas actuaciones, pero no recibieron copia. Tras insistir, aseguran que el diálogo se cerró e incluso fueron bloqueados.
Por eso pidieron a la comunidad Mokaná, autoridades indígenas y organismos de control revisar lo ocurrido, exigir rendición de cuentas y evaluar la permanencia del cabildo gobernador Henry Manuel García Acosta. “Nuestro compromiso es con la verdad, con la educación y con el futuro de los jóvenes Mokaná”, señalaron.
🔸#RunRunPolítico
#EditorialEC | "La tragedia para Gustavo Petro es que quiso ser el coronel Aureliano Buendía, el guerrero mítico, el que enfrentó al establecimiento. Pero, faltando dos meses para salir del cargo, terminó pareciéndose a otro personaje de Cien Años de Soledad, a José Arcadio Buendía en su ocaso de los últimos días, que terminó atado al castaño del patio de su propia casa."
⚠️ Veo con preocupación que mucha gente está creyendo las mentiras de la izquierda y nosotros como en vacaciones, anestesiados de triunfalismo. No señores, aquí no hemos ganado, falta el segundo tiempo. Uds hacen patria compartiendo videos como este 👇 nada les cuesta dar un RT.
A un 30% de los colombianos ya se les olvidó que así era el "reclutamiento forzado" (secuestro indiscriminado de menores hasta de 8 añitos) de las FARC, las mismas que van a gobernar con Iván Cepeda, su adalid y defensor...
Ana Bejarano llamó "adoctrinamiento neofascista" al trabajo de @SoyJerome__, quien explicó a trabajadores de construcción por qué la reforma pensional afecta su ahorro.
Hilo sobre lo que Bejarano no quiere que sepas. 🧵👇
Periodista grabó a los delincuentes que le robaron su celular de un raponazo cuando hacía cubrimiento en vivo de un accidente en Ibagué 🔽
https://t.co/PrwF9rzcRj
El Centro Nacional de Consultoría- CNC debe contarle al país que ha recibido más de 14.000 millones en contratos del gobierno Petro cada vez que saque una encuesta que vincule al gobierno Petro
El CNC es la ÚNICA encuestadora que dice que Petro tiene casi el 50% de favorabilidad
@AntonioCR1974 Ojalá todos pudiéramos ganar mucho, pero para ello se tienen que dar varias condiciones que no afecten la economía en algunos sectores y/o personas, un ejemplo, un contrato para la compra de un apartamento, esos contratos son en salarios mínimos, valor a pagar en 2026: 23% más
Hoy le pedí formalmente al CNE revocar el acto administrativo que reconoció la reposición de votos de 14.000 millones de pesos a la lista de Senado del Pacto Histórico en 2022
Esa plata se otorgó con delitos, falsificación y un fraude a la ley. Tienen que devolver esos recursos.
Se le olvida que los ciudadanos y los empresarios pagan la totalidad de los impuestos en Colombia
Nuevamente manipulando la información y divulgando ideas tergiversadas alrededor de las empresas en colombia. Es muy difícil para las empresas actuar en un país en que el gobierno, a su más alto nivel, se comporta así.
Aquí desmentimos todos los mitos que se ha inventado la izquierda sobre la toma del Palacio de Justicia desde hace 40 años.
No vamos a permitir que los delincuentes del M-19 reescriban la historia del país.
La envidia como forma de ciudadanía
Por Carolina Restrepo Cañavera
Ayer una joven colombiana de 19 años, Jerome Sanabria, fue reconocida como la Rising Star número uno del mundo en el tema de pensiones. Sí: una joven que desde los 16 años lleva tres trabajando, investigando y hablando con solvencia sobre uno de los asuntos más complejos del sistema económico. Su logro no es menor: fue destacada por una revista especializada en Europa y Estados Unidos que premia a las nuevas voces globales del sector. Y lo más bello es que lo contó con la mezcla de orgullo y ternura de quien sabe que los sueños también se conquistan con disciplina. Dijo que recibiría el premio allá, en Europa, y que eso la emocionaba profundamente.
Y entonces apareció lo que tanto nos retrata como sociedad: la jauría. Personas adultas, jóvenes amargados, usuarios que no son nada en la vida porque ni siquiera tienen nombre y se esconden detrás de un teclado. Todos listos para destruir. Salieron a decir que no se lo merecía, que seguro tenía palancas, que todo era marketing, que ellos también lo habrían logrado “si quisieran”. No podían soportar que una joven de 19 años brillara sin pedir permiso.
Esa reacción es el espejo más triste del país: una Colombia que no celebra el mérito, sino que lo sospecha. Que confunde igualdad con mediocridad. Que no soporta que alguien se destaque sin el aval del resentimiento. Es la envidia institucionalizada como emoción colectiva.
Aquí la gente no quiere que todos estén mejor; quiere que nadie esté mejor que ellos. Esa es la raíz de nuestra pobreza moral. Una pobreza que no se mide en pesos ni en PIB, sino en la incapacidad de alegrarse por el logro ajeno.
Porque el caso de Jerome no es aislado. Cada vez que un joven, una mujer o un emprendedor consigue algo fuera del molde, surge el mismo reflejo: la necesidad de degradar. No de discutir ideas, sino de deslegitimar personas. En ese hábito, aparentemente inofensivo, se esconde una de las heridas más profundas de nuestra cultura: el miedo al mérito.
Nos acostumbramos a leer los logros con el filtro del resentimiento. A pensar que el éxito debe tener trampa. Que si alguien logra algo, es porque “seguro algo raro hay”. Es la derrota del reconocimiento. La muerte de la admiración.
Y sin admiración no hay progreso posible. Los países no avanzan solo con leyes o presupuestos, sino con ejemplos que inspiran. Con jóvenes como Jerome, que demuestran que el conocimiento no tiene edad, que la constancia no necesita padrinos y que la pasión también puede ser una forma de servicio.
El mérito, de verdad, no tiene lobby. Tiene esfuerzo. Horas sin dormir, lecturas, rechazos, trabajo invisible. Pero eso no genera aplausos inmediatos. Lo que sí genera ruido es la destrucción: ver caer al que se esforzó, burlarse del que sueña, señalar al que arriesga. Ese es el nuevo deporte nacional: descalificar para no sentirse menos.
Jerome Sanabria no debería tener que defender su logro. Deberíamos estarla entrevistando, invitando, aprendiendo de su disciplina. Deberíamos agradecerle por recordarnos que en Colombia todavía hay jóvenes que estudian, que investigan, que quieren aportar desde el conocimiento.
Pero no: la sociedad la juzga por existir. Porque brillar sin pedir permiso es una forma de rebelión. Porque ser joven y preparada en un país acostumbrado al cinismo es casi un acto de resistencia.
Esa es la verdadera miseria del país: no la económica, sino la del alma. La que se expresa en la necesidad de ensuciar lo limpio, de dudar del inocente, de herir al que todavía cree.
Jerome no solo ganó un premio. Nos puso un espejo incómodo: el de una sociedad que aplaude la mediocridad, que premia la victimización y que castiga el mérito. Ella no tiene que revisarse. Quien debe hacerlo es este país que perdió la capacidad de alegrarse por el bien ajeno.
Porque cuando una sociedad deja de admirar, deja también de aspirar.
Y ese, quizá, es el mayor fracaso colectivo de todos.