Este estudio es muy chulo:
Imaginad que queremos entender por qué Occidente se hizo rico e innovador a lo largo de los siglos. Muchos historiadores y economistas (como Max Weber o Joel Mokyr) llevan tiempo diciendo que la clave no fue solo la tecnología o el dinero, sino la cultura: cómo la gente pensaba sobre la autoridad, el miedo a lo nuevo, la libertad individual y la paciencia para planificar el futuro. El problema es que nadie había conseguido medir esa cultura de forma numérica a lo largo de mil años para meterla en un modelo económico serio.
Radek Stefanski, un economista de la Universidad de St Andrews, se propuso arreglar eso. Cogió más de 23.000 libros del canon occidental (desde la Antigüedad hasta 1920, sacados sobre todo de bibliotecas digitales como Project Gutenberg) y le pidió a una inteligencia artificial avanzada que los leyera uno por uno, no contando palabras sueltas, sino entendiendo el sentido completo. La IA tenía que decidir, en cada pasaje, si el libro defendía, criticaba o simplemente describía seis ideas culturales básicas: si apoyaba la jerarquía y la obediencia, si tenía miedo a lo desconocido, si valoraba la autonomía personal, si premiaba la paciencia a largo plazo, y un par más.
Es importante ver que estos libros no reflejan lo que pensaba la gente corriente de la calle, sino la cultura de las élites letradas: las minorías que sabían leer y escribir, las mismas que gobernaban, enseñaban en las escuelas y universidades, y que luego inventaban e innovaban. Esas puntuaciones las fue acumulando año tras año como si fueran un capital cultural que se hereda y se deprecia muy despacio (casi como el dinero o las máquinas, con una vida media de unos 138 años). Con cuatro de esas medidas construyó lo que llama el “Innovation Wedge” o “cuña de la innovación”: una proporción sencilla que mide cuánta resistencia cultural había a las ideas nuevas. Cuanto más alta es esa cuña, más difícil es que la gente acepte o produzca innovaciones.
Lo que encontró es sorprendente. Entre el año 1000 y 1920 esa resistencia cultural bajó un 51 por ciento. Occidente pasó de ser una sociedad más jerárquica y asustadiza ante lo desconocido a una más individualista y paciente. Y lo más llamativo es el momento: la mayor caída ocurrió entre 1130 y 1230, siglos antes de la imprenta, de la Reforma protestante o de la Revolución Industrial. Es decir, el cambio de mentalidad empezó muy temprano, en plena Edad Media.
Cuando metió esta medida en un modelo económico estándar de cómo se producen las ideas, resultó que la cultura pesaba muchísimo. Si la mentalidad se hubiera quedado congelada como en el año 1000, la productividad de 1920 habría sido solo un 56 por ciento de lo que realmente fue. Y ese ablandamiento cultural explica aproximadamente dos tercios de la primera gran aceleración económica que vivió Europa entre 1500 y 1700.
Stefanski no dice que la cultura sea la única causa ni que resuelva el misterio de una vez por todas (él mismo reconoce que la causalidad puede ir en las dos direcciones). Lo que sí ha conseguido es convertir por primera vez esa “cultura de las élites literarias” en una serie histórica medible, validada con profesores de literatura y con otras bibliotecas independientes. Ahora, en vez de hablar de cultura como algo vago, los economistas pueden meterla en sus cálculos como si fuera un dato más.
(El paper lo tenéis en el hilo)
- ¿Qué es tener una mentalidad ganadora? ¿Creer que siempre puedes vencer?
Pues no, no siempre puedes vencer.
Además de que es imposible por ley de probabilidades, hay rivales mejor preparados o con mayor talento. Aceptarlo no es ser débil o acomplejado o “perdedor” (Sigue)
Seguidores argentinos, os quiero y os concendí varios milagros este Mundial, sobre todo el partido contra Inglaterra.
Vuestro fervor es único, pero hay que repartir para todos, y España hoy mereció ganar.
¡Quedáos con lo bueno!
¡Y volveréis a ganar! 😘
ESPAÑA ES VIGENTE CAMPEONA DEL MUNDO MASCULINA.
ESPAÑA ES VIGENTE CAMPEONA DEL MUNDO FEMENINA.
ESPAÑA ES VIGENTE CAMPEONA CONTINENTAL.
ESPAÑA ES VIGENTE CAMPEONA OLÍMPICA.
NO BUSQUEN PRECEDENTES DE ESTE HISTÓRICO POKER.
NO EXISTEN.
❤️🇪🇸
Hasta ahora, nada que sorprenda. Los primeros tiempos de Argentina no han sido buenos. España en lo suyo. Veremos si se da lo de los arreones con Messi de eje. Difícil por lo que de vio.
Luego de tantos días de incertidumbre, Juan Vistonti, hijo del querido profesor de la UCSAR, Armando Visconti y su esposa Ana Loreto, confirma la muerte de sus padres en el edificio Bello Horizonte de Catia La Mar, La Guaira. A través de su IG dejó dos sentidos mensajes.
Me han pedido que escoja uno, ahora que llega la final.
He pensado mucho y creo que apostar contra Argentina es perder la plata.
Pero, debo ser fiel a las razones por las que puse a España y que la llevaron a donde está y siguen vigentes.
*Messi se ríe del tuit
No hay ninguna explicación lógica que haga creíble que una joven promesa del Barcelona participe en una acción de UNICEF con refugiados, haga una sesión de fotos con un bebé y que, 19 años después, ambos se encuentren en una final de la Copa del Mundo como dos de las grandes estrellas del fútbol.
Cuando la ciencia te viene mal, tu cerebro lo arregla con algunas trampas:
Este artículo muestra cómo la gente, al toparse con hallazgos científicos que le resultan moralmente ofensivos, activa un montón de trucos mentales para rechazarlos sin tener que cambiar de idea. En vez de decir “esto me molesta porque va contra mis valores”, convierten el problema en “esto está mal hecho científicamente”.
Los investigadores hicieron cinco experimentos con más de 7000 personas. Daban a leer resúmenes idénticos de estudios, pero cambiaban solo la conclusión para que fuera más o menos incómoda según la ideología o valores de cada uno. Los resultados fueron claros: cuando el hallazgo ofendía, la gente decía que no entendía nada (aunque el texto era clarísimo), afirmaba que ese tema “no se puede estudiar con ciencia”, y soltaba críticas contradictorias al mismo tiempo: que la muestra era muy pequeña y que las anécdotas valen más que los datos, que los autores eran idiotas y a la vez genios manipuladores, que los resultados eran absurdos y que ya se sabían de toda la vida.
Básicamente, el cerebro entra en modo “artillería pesada” (overkill) y dispara todas las excusas posibles con tal de no aceptar algo que le cae gordo. Los autores llaman a esto “cognitive chicanery” (trampas cognitivas) y demuestran que es un mecanismo motivado por la ofensa moral, no por un análisis honesto de la evidencia.
En resumen, cuando la realidad científica choca con lo que “debería ser”, mucha gente prefiere sabotear la credibilidad del estudio antes que actualizar sus creencias. Un artículo incómodo pero muy actual.